La pizza napolitana, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, no tardó en llegar a otras ciudades: Chicago, San Pablo, New York y Buenos Aires son algunos de los lugares donde más se consume. Cincinnati es un restaurante que captura la esencia italiana para elaborar la auténtica pizza napolitana y reúne en su menú los mejores platos salidos del horno Napolitano y el Woodfire. Pedro Bello, Juan Pablo Padrevita y Francisco Bianchi son los impulsores de este establecimiento gastronómico que busca fusionar cocina y pizza tradicional.
Juan Pablo Padrevita, quien desde muy joven viaja con frecuencia a Nápoles, se formó en la Associazione Verace Pizza Napoletana (AVPN). Por su parte, Pedro Bello se formó junto a su padre en el Palacio de la Papa Frita. En tanto, Atahual Flores es un joven chef diplomado en el Instituto Argentino de Gastronomía (IAG), que trabajó en restaurantes de Francia e Italia.
Cincinnati abrió sus puertas el pasado 10 de junio en el nuevo polo gastronómico de la Torre Bellini, en el barrio de Retiro, donde conviven Tanta, Deltoro, Aldos Wine Bar y Fresco –de próxima apertura–. El nombre del local hace referencia a esa localidad del Estado de Ohio que, junto con Nueva York, es una de las ciudades norteamericanas con mayor influencia culinaria de Italia.
El restaurante cuenta con un sector al aire libre integrado al salón principal con espíritu italiano: paredes con espejos, posters enmarcados, copas colgadas, pequeñas cavas con botellas de vinos y banquetas altas resguardadas por lamparones colgantes de vidrio que dan luz a una gran barra de mármol. Frente a ésta, hay tres grandes boxes con sillones de cuerina rojo y una mesada de mármol, que ofrecen un espacio más acogedor. Además, poseen una gran mesa comunitaria con capacidad para 24 comensales, que permite recibir grandes grupos.
Dos grandes hornos son las estrellas del salón principal. El primero de ellos es eléctrico, fue traído de Italia y está especialmente diseñado para hacer pizzas de estilo napolitano. El mismo se encuentra recubierto con piedra volcánica por dentro y alcanza los 450°C y 500°C grados, logrando un borde distintivo que caracteriza a la pizza napolitana. El otro horno se destaca por ser a leña o gas y es utilizado para darle el toque final a los platos –desde el gratinado para pastas hasta el último golpe de cocción de una carne– o para la realización de sus panes caseros.
El punto sobresaliente de la pizza es la masa, creada por Juan Pablo Padrevita, quien tras años de perfeccionamiento en Nápoles logró una masa muy particular, suave, aireada y de exquisito sabor. Bajo su supervisión se hacen todas las variantes: Cuatro quesos, Diávola, Margarita, Capricciosa. La más pedida es la Cincinnati, que lleva pomodoro, rúcula, jamón crudo, parmesano, cherry y burrata.
La propuesta es más amplia, ya que incorpora platos típicamente italianos, como risotto al funghi y spaghetti carbonara; pastas rellenas, como concciglioni rellenos de cordero; entradas imperdibles, como el antipasto de mar; y sabrosos postres, como el clásico tiramisú, entre muchas otras opciones.

Tras el éxito local, en breve estarán dando cursos con el aval de la Scuola Pizzaioli y lanzando el catering Cincinnati, que será el primer servicio de pizza auténtica napolitana para eventos.