Piel de ñandú: tecnología desarrollada en INTI-CUEROS

Desarrollo del trabajo experimental para adecuar la tecnología INTI-CUEROS a las pieles obtenidas en el INTA Balcarce

Piel de ñandú: tecnología desarrollada en INTI-CUEROS
sábado 04 de julio de 2020
A

 continuación, se describe la tecnología de proceso desarrollado en INTI-CUEROS para la elaboración de cueros terminados de ñandú. Se explican los procesos y operaciones relevantes, la formulación empleada, así también como las características físico–mecánicas y estructurales del cuero producido. Asimismo, se expone la unidad productiva, tipo de terminación y manufacturas diseñadas y elaboradas en el instituto durante los cursos de “Manufacturas de Cueros”.

 

Área de ribera

En la planta experimental de curtiduría del Instituto, en el área ribera, se diseñaron varias experiencias para optimizar el proceso de desplumado químico, la preparación física y química de la piel “n tripa” y el tratamiento adecuado del “lomo pronunciado” hacia la zona de culata, especialmente en pieles procedentes de animales adultos para minimizar los inconvenientes que este ocasiona en el procesamiento mecánico de la piel/cuero.

En los estudios anteriores se estableció que el procedimiento más apropiado para la conservación de las pieles es el congelamiento luego de lavar adecuadamente la piel tan pronto se ha procedido al desuello, el cual fue llevado a cabo en la instalación de INTA Castelar. Con la piel limpia se forma una especie de “bollo” el cual se congela a -18 ºC.

Una vez remojada la piel se procede al desplumado químico, en la optimización de este proceso se tuvo en consideración el proceso químico en sí mismo y la operación de descarnado.

Con relación al desplumado químico propiamente dicho se buscaron las condiciones operativas que permitieran un desplumado completo y la remoción de la epidermis en su totalidad. Variando la concentración del sulfuro de sodio y de la cal, se fue adecuando la cantidad apropiada de ambos insumos para lograr un desplumado óptimo, una buena limpieza de la superficie flor e iniciar con el relajamiento de la estructura fibrosa (efecto de apelambrado) en todas las zonas de la piel, especialmente en la zona del lomo donde aparece una especie de “joroba”, la cual se manifiesta en forma notoria en los animales adultos.

La preparación físicoquímica de la estructura fibrosa se continuó con el proceso de “calero”, el cual consiste en someter a la piel a la acción de una solución/suspensión de cal en agua. El estudio de este proceso condujo a la utilización de un “calero viejo”, nombre que se le dio al baño de cal conformado por el líquido residual del desplumado químico, el cual era reutilizado en diferentes partidas de pieles. Las condiciones operativas de este proceso se ajustaron de tal manera de lograr un efecto relajante sobre la “joroba” del lomo sin extender a límites indeseables el efecto de apelambrado sobre el resto de la piel.

Para realizar la operación mecánica de descarnado se definió en primer lugar el momento adecuado para llevarla a cabo y qué tipo de maquinaria utilizar.

La descarnadora-rebajadora denominada “disco”, cuchilla circular con borde filoso en forma de “L”, montada sobre un soporte que permite enfrentar la piel en forma paralela al filo, fue

la primera máquina en emplearse. Su principal desventaja es el tiempo que se demora en lograr un descarnado total (aproximadamente 10 minutos).

La máquina de descarnar utilizada para pieles vacunas no fue adecuada para las pieles de ñandú debido a que provocaba cortes pronunciados, especialmente en aquellos animales grandes donde la “joroba” del lomo era evidente. Estos cortes, paralelos a la línea del espinazo, se originaban al ‘montarse’ la joroba con las zonas adyacentes.

La posterior incorporación en el Instituto de una máquina de descarnar para pieles pequeñas, tales como conejo y cabra/cabritos permitió también realizar un descarnando apropiado en la piel de ñandú.

Una vez optimizado el descarnado se estudió el momento adecuado para realizar esta operación. Los mejores resultados se lograron luego del proceso de desplumado, ya que la presencia de restos de “canutos” de las plumas, los cuales no se eliminan en la separación mecánica de las mismas, no permiten realizar un descarnado eficiente y causan, además, daños en la piel.

Finalmente, en el sector de la ribera, luego de adecuar el pH en el proceso denominado desencalado (pH 8,3-8,5) se lleva a cabo el tratamiento enzimático en el proceso purgado-rendido, donde se completa la relajación de la estructura colagénica.

Luego de los procesos indicados, las pieles procedentes de animales de edad superior a 1,5 años, presentaban, aunque minimizada, la presencia de la “joroba” en el lomo.

 

Área curtición-poscurtición

En los procesos de curtición y recurtición se estudiaron distintos agentes curtientes, tales como sales básicas de cromo y glutaraldehído; recurtientes sintéticos/orgánicos y taninos naturales; engrasantes naturales y sintéticos para lograr el “llenado”, “tacto” y “blandura’” de la estructura fibrosa y la conformación de la superficie flor exaltando las zonas de inserción de las plumas que dan origen al grano característico a la piel de ñandú.

El proceso de secado y las operaciones mecánicas de acondicionamiento del cuero fue también tenido en consideración para lograr las propiedades precedentemente indicadas.

Asimismo, se estudió el proceso de tintado con la participación de diferentes anilinas en función del tipo de curtición/recurtición utilizado para adecuar el color a las terminaciones seleccionadas del cuero final, pudiéndose dejar este con la coloración propia del proceso de curtido.

 

Área acondicionado-terminación

En el Instituto existe el desarrollo de acabados industriales del cuero de ñandú, pero aprovechando la experiencia obtenida con cueros procedentes de animales pequeños como el conejo y el caprino, y la existencia de la Unidad de Terminación Artesanal-semiindustrial, se obtuvieron variadas terminaciones del cuero orientadas a resaltar las características peculiares de la piel y de las patas del ñandú que enaltecen la calidad de los artículos manufacturados.

 

Propiedades físico-mecánicas del cuero elaborado

Para definir las regiones de la piel en las cuales determinar la resistencia estructural de los cueros elaborados se tomó como referencia la columna vertebral del animal y se siguió una clasificación similar a la utilizada para la piel bovina, esto es, establecer las áreas de cabeza, crupón y falda trazando líneas como se observa en la Foto 8. En lugar del área cabeza para la piel de ñandú se definió el área que se denominó “base de cogote”.

Los datos obtenidos mostraron que los cueros tienen una resistencia estructural que lo hacen aptos para el uso en diversas manufacturas, entre otras calzado, vestimenta y tapicería permitiendo también establecer diferencias entre las tres áreas de la piel (flancos, crupón, base cogote).

 

Cadena de valor de la carne y cuero de ñandú y choique-INTA



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