¿Es factible sembrar pasturas en primavera?

Su adopción presenta mayores riesgos y se requiere de un control estricto de las variables y cuidados para lograr el éxito del objetivo buscado

¿Es factible sembrar pasturas en primavera?

El otoño es la temporada más favorable para la siembra de pasturas. Sin embargo, ante circunstancias como precipitaciones excesivas, la siembra de pasturas en primavera es una opción que hay que analizar con detenimiento.

En términos generales, en primavera la germinación es más lenta que en otoño. No obstante, una vez que emergen las plántulas, el desarrollo posterior visible es muy rápido. El fotoperíodo de días alargándose y las temperaturas en ascenso, determinan que el balance de crecimiento aéreo-radical sea inverso al que puede observarse durante el otoño. Las raíces mostrarán un menor desarrollo relativo que el aparato foliar, que tenderá a crecer rápidamente. Es posible que este desbalance deje expuestas a las plantas a altas temperaturas y déficit hídrico durante la primavera-verano. El volumen de raíces puede ser insuficiente para abastecer la demanda de agua por parte de los órganos aéreos, dejando a la pastura sujeta a posibles pérdidas de plantas.

Al respecto, el ingeniero agrónomo Juan Lus, experto en forrajeras, señaló los aspectos más importantes a tener en cuenta para una exitosa siembra en primavera:

- Manejos apropiados de pastoreo. Al desarrollar explosivamente los órganos aéreos, la disponibilidad de forraje induce a adelantar los pastoreos, por lo que las plantas quizás tengan aún anclaje deficiente. Si esto no es monitoreado, puede sobrevenir descalces de plantas con la subsecuente pérdida de individuos o, incluso, pisoteos sumamente perjudiciales si el piso no se encuentra consolidado como para tolerar el tránsito animal sin afectar a las plantas.

- Cuidar los remanentes post-pastoreo/corte. Las especies tendrán un volumen de desarrollo de macollos o coronas aún incipiente, con lo cual es posible que la cobertura de suelo no sea completa o queden espacios sin ocupar. Esto, combinado con remanentes post-pastoreo muy bajos sobre los inicios de la estación cálida, puede llevar a altas temperaturas del suelo en las áreas descubiertas que ponen en riesgo la supervivencia de macollos.

- Presión de malezas. Siempre es un aspecto clave, pero más aún en siembras primaverales. El período crítico de competencia de malezas se define como el lapso de tiempo en el cual es irreversible el daño que las mismas provocan. Para el caso de pasturas sembradas en otoño, este período puede fluctuar entre 40 y 110 días, dependiendo del ambiente considerado y las especies de las cuales se trate. Cabe destacar que las malezas estivales presentan una mayor agresividad que las otoño-invernales, con lo cual es sumamente importante que las mismas se encuentren con una baja presencia para que las pasturas no fracasen desde sus primeros estadios. La mejor herramienta es una rotación que permita mantener baja la presencia, y que el control químico solo persiga corregir las desviaciones que el plan integral pudiese tener.

Por otro lado, las tasas de crecimiento que las malezas desarrollan son superiores a las de las especies cultivadas, por lo que se debe descartar la competencia interespecífica como una estrategia de control.

Si la presencia de malezas es baja desde el inicio, es posible controlar los escapes por la vía química, siendo más simple la tarea cuando se trata de alfalfas puras y presentando una mayor complejidad cuando se trata de mezcla de pasturas. Cuando las siembras son en primavera, la situación es aún más crítica, especialmente cuando las malezas predominantes son gramíneas de ciclo estival y, más aún, cuando la pastura es consociada. En estos casos, es indispensable la rotación y un manejo previo que baje la presión poblacional.

Cuando más pequeña es la semilla, más cerca de la superficie es necesario colocarla para mejorar el éxito. Por estos motivos, si la siembra se realizará sobre lotes cosechados tardíamente por excesos de humedad afectados por el tránsito de maquinarias, es necesario realizar tareas que nivelen el lote para poder ser precisos en la ubicación de la semilla.

- Fecha de siembra apropiada para la primavera. Se recomienda sembrar lo más temprano posible, una vez que el peligro de heladas intensas se haya disipado. De este modo, se logrará el máximo período para que las plántulas desarrollen el mejor equilibrio raíces/aéreo y tengan más capacidad de afrontar altas temperaturas y posibles déficits hídricos durante el verano.



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