Las proyecciones realizadas a nivel nacional respecto a la superficie de siembra de trigo superaron las expectativas ampliamente. La cosecha que se realizó en el campo del productor chaqueño Héctor Wilman Capitanich logró un promedio de 3.000 kilos por hectárea, batiendo récords. De esta manera, el Chaco vuelve a posicionarse como la primera trilladora de trigo del país, lo que evidencia el crecimiento que tiene el cultivo en la provincia.
Las estimaciones de 124.700 hectáreas de siembra se vieron superadas, llegando a las 131.526 hectáreas, según los datos oficiales de la Bolsa de Comercio del Chaco.
La cosecha de Héctor Capitanich es una nueva apuesta al trigo. El lote recibió las certificaciones de calidad correspondientes de la Bolsa de Comercio del Chaco y los organismos pertinentes de control. “La variedad utilizada fue Fuste de Don Mario, utilizando 70 kilos por hectárea, a una distancia de 26 centímetros, con poca agua en el ciclo, recibiendo el lote un doble cuidado sanitario”, contó el ingeniero en producción primaria Mariano González, asesor de la familia Capitanich. “Ahora obtenemos un rinde promedio que oscila entre los distintos lotes entre 2.600 kilos a los 3.300 por hectárea”, agregó.
Los productores provinciales superaron las expectativas propias y ajenas siendo el departamento Almirante Brown, con cabecera en Pampa del Infierno, el que mayor sembró, con 40.654 hectáreas. Luego se ubicaron Chacabuco, 9 de Julio e Independencia, según el relevamiento de los técnicos del Grupo Agroperfiles.
A pesar de los excelentes resultados, los desafíos son varios. Uno de los problemas sistemáticos a los que se enfrentan los productores de la región está relacionado con la calidad que asignan los molinos y el porcentaje de gluten, entre otros factores. “Hay que defender los trigos del Chaco que paguen la calidad; el porcentaje de gluten triplica y hay acopiadores que no lo pagan y lo venden mejor por calidad”, expresaron.