Según el INDEC, a julio de este año, las ventas en supermercados de todo tipo acumularon 13 meses consecutivos en baja, tras una nueva caída de 12,7% respecto al mismo periodo del año pasado. En ese marco, quienes ganaron terreno en la preferencia de los consumidores fueron los establecimientos mayoristas y las segundas, terceras y marcas propias de los supermercados. Cada vez son más las familias que optan por el canal mayorista –donde se destacan las cadenas Vital, Makro, Maxiconsumo, Diarco y Yaguar– para hacer sus compras en busca de ganarle a la inflación.
Algunos de los beneficios de la compra mayorista son: precios más bajos por unidad; importantes descuentos cuando se compra en cantidad, lo que permite stockearse de productos no perecederos y adelantarse a la inflación; los días de semana, cuando hay menos público, hay ofertas en algunos de los productos más caros. Sin embargo, comprar en este tipo de centros comerciales también tiene sus particularidades que no siempre los hacen convenientes o que pueden incomodar al consumidor que no está acostumbrado: se debe contar con un capital suficiente para poder hacer una compra “grande”; se necesita un espacio amplio en el hogar para poder almacenar la gran cantidad de productos; los sábados por la mañana suele ir la mayor cantidad de compradores, lo que hace que se formen largas colas en las cajas, además de que se demora la salida por el control que se hace de los productos.
Por otro lado, en el contexto de crisis de consumo y con el incremento de precios, ganaron terreno en la preferencia de los consumidores las segundas y terceras marcas. Según la consultora Focus Market, en el primer trimestre de 2019 éstas subieron en ventas un 5%, mientras que la facturación lo hizo un 4,3% relación al mismo periodo de 2018. Esas opciones alcanzan en la actualidad el 42,8% de los productos que vende el canal de consumo masivo, diez puntos porcentuales más que hace tres años.