l Manhattan, Negroni, Dry Martini y el Old Fashioned son tragos que, hasta hace algunos años, se encontraban en cualquier carta de algún bar lujoso de Nueva York o Florencia. Sin embargo, con el paso del tiempo, la coctelería se ha transformado en una tendencia a nivel mundial y esos tragos, que antes parecían exclusivos de determinados lugares, se han popularizado y han inspirado nuevas fórmulas.
Solo basta con caminar por las calles de los barrios porteños de Recoleta, Palermo o San Telmo para observar cómo imponentes barras han tomado el lugar de las mesas y cómo los vermuts, los gin y otras botellas de diferentes colores ocupan los estantes superiores y más vistosos de cada espacio.
Actualmente, los bartenders argentinos son profesionales transformados en verdaderos creadores de tendencias a nivel mundial. Tal es así que, desde 2016, la Argentina es parte del World Class, el evento de coctelería más prestigioso del mundo.
En las décadas de los cincuenta y los sesenta, los llamados barman vivieron una primera época de oro. Aparecían en la televisión y algunos contaban con sus propios libros de recetas.
En la actualidad, a diferencia de aquella época y con la revolución de las redes sociales, los bartenders se han transformado en los nuevos rockstars del mundo gastronómico. Tienen perfiles de Facebook e Instagram con miles de seguidores, viajan a diferentes partes del mundo para mostrar sus destrezas detrás de la barra, participan de reality shows, escriben libros y se han transformado en figuras convocantes para cualquier bar que los tenga a cargo de la barra.
Como parte de esta tendencia, han aparecido diferentes eventos y empresas que han tomado a los bartenders como su figurita más preciada. De esta manera, organizan charlas creativas, degustaciones de productos y maridajes en diferentes restaurantes y convocan a cientos de personas que se sienten atraídas por este viejo mundo que ha comenzado a popularizarse.
De la mano del auge de la coctelería y los bartenders, los bares también han evolucionado. Ya no alcanza una buena carta de tragos o un nombre reconocible detrás de la barra, sino que se necesita de una propuesta integral que logre captar la atención del público.
Siguiendo esta tendencia, aparecieron los primeros bares temáticos que, inspirados en algún interés particular, buscaron ofrecer algo más que buena gastronomía. Algunos ofrecen espacios con bibliotecas y mesas de lecturas; otros, juegos de mesa y alquiler de pools y metegoles; y también están los que eligen algún personaje y brindan actividades alrededor del mismo.
Sin embargo, actualmente han comenzado a aparecer otro tipo de propuestas, aún más sofisticadas. Se trata de los bares de concepto, que son aquellos que cuentan una historia e invitan a que el visitante viaje no solo a través de la gastronomía y la coctelería, sino también de la decoración y la arquitectura.
Un ejemplo son aquellos bares que dan una segunda vida a edificios que antes tenían otros usos, como es el caso del espacio gastronómico In Galera, en Milán, que funciona dentro de una cárcel. Otro ejemplo es el bar Cottiers, en Glasgow, que ha transformado una iglesia de 1865 en un espacio de culto para el ocio y los amantes de los buenos tragos.
Los hoteles han sumado a la coctelería como parte fundamental de sus propuestas. En algunos casos, a los infaltables restaurantes se les suman bares donde los tragos de autor son el plato fuerte. Estas barras compiten con las de los diferentes espacios de la ciudad y los hoteles se transforman no solo en un atractivo para aquellos que deseen pasar la noche, sino también para aquellos que buscan pasar un buen rato.
Pero no solo los hoteles han incorporado la coctelería, sino también las empresas de turismo. En La Habana (Cuba) –declarada como Capital Iberoamericana de la Coctelería 2018 por la FITUR–, por ejemplo, existen tours que llevan a los visitantes a recorrer los restaurantes y bares y a probar las diferentes especialidades de cada uno.
En España, desde 2014 se realiza Coctelsaña, una verdadera fiesta de la coctelería donde más de 40 bares ofrecen tragos a 5 euros. Este evento en el barrio de Malasaña atrae tanto a locales como a extranjeros y es una de las rutas de cócteles más famosas del mundo.
Buenos Aires también es una ciudad coctelera. La Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA) eligió el “Trago Argentino Mate” para mostrar en la feria española FITUR sus excelentes productos de la mano del coctelero Diego Cabrera.