En palabras de Martín Díaz Zorita, director del comité Técnico de Fertilizar, “la vida del suelo participa natural y activamente en la nutrición y sobre el crecimiento de las plantas”. Esto quiere decir que millones de organismos microscópicos permanentemente participan en procesos que ayudan a las plantas en su crecimiento, facilitando su nutrición y la defensa ante plagas y enfermedades. El ingeniero agrónomo puntualizó que muchos de ellos se han identificado e industrializado para su incorporación efectiva al inocular los cultivos.
“Los sistemas agrícolas modernos para producir cultivos tienen el constante desafío de mejorar la eficiencia al utilizar los recursos productivos, y allí uno de los pilares indiscutidos es imitar y potenciar las relaciones naturales entre las plantas y la actividad microbiana de los suelos”, afirmó Díaz Zorita. Hoy en día, la integración de prácticas que incluyen la aplicación de tecnologías de origen biológico muestra beneficios directos apuntalando el logro de modelos sustentables. En este sentido, los promotores biológicos del crecimiento de las plantas ayudan mayormente a lograr una mejor implantación y a mantener un crecimiento vegetativo activo, superando condiciones de estrés moderado y mejorando la formación de granos, lo que contribuye directamente en la consolidación del rendimiento. Otros microorganismos, también incluidos en algunos inoculantes, facilitan procesos que aportan protección y sanidad a las plantas mejorando su crecimiento y producción.
De acuerdo con el director del comité Técnico de Fertilizar, en nuestro país “abundan experiencias que sustentan el uso de inoculantes integrados para la producción de cereales, donde la aplicación de algunos hongos, bacterias y compuestos producidos naturalmente por estos en tratamientos de semillas, mejoran el crecimiento del maíz y del trigo, entre otros cultivos, explicando más del 5% de la producción de granos alcanzada por éstos”.
En conclusión, los tratamientos biológicos son una herramienta valiosa para mejorar los beneficios de suplementar a los cultivos adecuadamente con nutrientes, tanto aumentando su disponibilidad como mejorando su crecimiento, y la consecuente captación de nutrientes aportados al fertilizar.