Desarrollo Económico & Social / Pueblos Originarios

Una pequeña cooperativa indígena produce 50 mil kilos de lana y exporta a Uruguay

Los 200 pequeños productores de Jacobacci, Río Negro, reciben capacitación permanente para ampliar la producción de lana, mohair, carne y leche

Una pequeña cooperativa indígena produce 50 mil kilos de lana y exporta a Uruguay
viernes 08 de noviembre de 2019

La Cooperativa Indígena de la localidad de Ingeniero Jacobacci (Río Negro) está compuesta por un grupo de 200 pequeños productores dedicados a la actividad caprina y ovina, ubicados a 200 kilómetros de Bariloche. En 2007 obtuvieron cincuenta mil kilos de lana y alrededor de siete mil kilos de mohair.

El origen de la cooperativa se remonta a 1909. Actualmente, casi cien años después, ofrece diferentes servicios a productores, como aporte de genética; acopio y venta de forraje: empaque y comercialización de la lana; así como el mohair que aportan sus socios y es vendido en subasta pública al mejor postor.

En cuanto a la producción, Edgardo Mardones, presidente de la cooperativa detalló: “Cada productor tiene una majada que oscila entre 30 y 150 ovejas y cabras en partes iguales. Las ovejas producen un vellón de cuatro a cinco kilos, mientras que de las cabras se obtienen alrededor de 1.5 a 2 kilos de pelo mohair. Además, las cabras criollas producen 1,5 litro de leche por día”.

Una pequeña cooperativa indígena produce 50 mil kilos de lana y exporta a Uruguay

Los ovinos son de la raza Merino, las cabras son Angora (productoras de mohair) y Criollas (productoras de leche y carne). La entidad también presta apoyo en materia genética. “En la cooperativa tenemos identificados a los productores que hacen lotes individuales y cuya lana se destaca por su calidad. Elegimos los mejores corderitos para dejarlos como carneros y hacemos llegar el beneficio a otros productores. Hoy buscamos un animal que sea regular pero que se adapte a las características del campo”, especificó Mardones.

Cada productor tiene una superficie aproximada de 1.500 hectáreas que se utilizan para el manejo de las majadas. “Más del 80% de la superficie, pertenece a las comunidades indígenas y alrededor del 20% son tierras con título de propiedad”, explicó.

Asimismo, constantemente realizan capacitaciones para seguir ampliando la producción. Sobre esto, Mardones contó: “Cuando comenzamos a trabajar con las chivas criollas capacitamos a nuestros socios en la producción de carne, la elaboración de quesos y recientemente comenzamos a trabajar en la extracción de Cashmire”.

Una pequeña cooperativa indígena produce 50 mil kilos de lana y exporta a Uruguay

Lo que está claro es que la metodología de la Cooperativa Ganadera Indígena ha funcionado: durante los últimos quince años, exportaron la totalidad de la producción de lana sucia a la Central Lanera Uruguaya, una cooperativa vinculada a la entidad argentina por un convenio, con volúmenes que alcanzaron -en su momento- los 110.000 kilos.

“Para vender la lana convocamos a una licitación y se entrega a la empresa que proponga la mejor oferta y en las condiciones que se encuentre la materia prima. Los clientes son tres empresas de Trelew y Chubut. Para la venta de lana, se confecciona un pliego en el que se consigna los kilos y la calidad a vender, un precio base, los plazos de pago y la fecha en que se cargará el producto. En la documentación entregada al comprador se identifica su origen y los análisis de calidad”, puntualizó el presidente de la cooperativa.

También, el productor que obtenga 600 kilos o más en forma individual, puede realizar otro tipo de comercialización y recibir un adicional por calidad. Sin embargo, en caso de que obtengan menos de 300 kilos de lana, se entregará a la cooperativa con la clasificación “Majada general”, y el pago será igual para todos los socios.

Los productores realizan la esquila de las ovejas de acuerdo con las características climáticas de la región. En zonas más cálidas, se realiza en octubre; mientras que en las explotaciones más cercanas a la cordillera, entre diciembre y enero, con un rinde menor. La cooperativa posee también una carnicería en la que se comercializa carne ovina y caprina, como una forma de dar más valor agregado al negocio.

En cuanto al financiamiento, los pequeños productores adheridos a la cooperativa recurren al crédito, ya sea para la compra de ropa para los esquiladores o para reparar algunas herramientas. Al respecto, Mardones comentó: “El año pasado tomamos un crédito de un millón de pesos para financiar la zafra de lana y lo devolvimos casi en su totalidad. Para el mohair solicitamos $150.000 que ya se devolvieron”. Asimismo, añadió: “Puede ocurrir que el productor necesite hacerse de recursos, entonces malvende una parte de su producción. En cambio, de esta manera puede disponer de ese dinero sin problema”. Los préstamos provienen de aportes hechos por la Ley Ovina y el Río Negro Fiduciario, que cobra una tasa de interés muy baja, comparada con las del mercado nacional.



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