En un contexto en el que se batieron récords mínimos de ventas en el sector vitivinícola, las empresas invierten a riesgo para captar a más consumidores. De esta manera, Familia Zuccardi, Bodegas Bianchi y Grupo Peñaflor lanzan vinos en lata con el objetivo de competir en un mercado acaparado por la cerveza. Las consagradas bodegas optan por vinos fáciles de tomar y con menor graduación alcohólica.
Se trata de productos que ya se comercializan en botella, con menos alcohol que los tradicionales, dulces, fáciles de beber, para consumir fríos y dirigidos a un público juvenil. Se espera que el producto traspase los bares, se incorpore a las reuniones sociales de los más jóvenes y pueda competir codo a codo con la cerveza. “Un nuevo envase requiere un nuevo cambio cultural, no se puede hacer desde la soledad. Es central respetar las buenas prácticas de comercialización y cuidar el envase”, explicó Ana Altamirano, gerente comercial de la Familia Zuccardi.
La inversión de estas bodegas es riesgosa, ya que además de no existir un hábito de consumo, la inversión es alta debido a que las empresas no cuentan con una línea de llenado de este envase que, a diferencia de la botella, tiene fecha de vencimiento.
Las empresas realizarán el proceso de envasado con una firma mendocina. Esto se debe a que, según las normas del Instituto Nacional de Vitivinicultura, el producto debe ser envasado en origen.
La firma lanzará al mercado un exponente con la marca Santa Julia después de una prueba piloto en los Estados Unidos. Teniendo en cuenta que la venta de vino enlatado en EE.UU creció un 69% en facturación y un 47% en litros durante 2018, dicha elección no fue azarosa.

El Santa Julia Chedin debutó con una lata de 335 centímetros cúbicos a través de las redes sociales de la compañía. El éxito fue contundente, ya que despertó el interés de proveedores y consumidores locales. Zuccardi planea la venta en quioscos y supermercados.

La empresa eligió a la marca New Age para su debut con este formato. Se trata de un vino dulce y sofisticado, con 9% de alcohol y de alta rotación. Este último aspecto es vital, dado que la lata posee fecha de vencimiento. “La industria está perdiendo litros per cápita. Es importante buscar otras ocasiones de consumo en las que el vidrio no es aceptada como las piletas y playa”, resaltó Adrián Cura, gerente de Marketing de la firma.