La manera más habitual de consumir naranjas y mandarinas es fresca. Sin embargo, la cocina tiene un gran aliado en esta fruta que se emplea en los recetarios de todo el mundo de diferentes formas. Se utiliza para hacer tartas, bizcochos, macedonias, helados, ensaladas y salsas. Además, combina muy bien con el chocolate, por lo que suele estar también muy presente en repostería y pastelería. Compartimos tres postres para elaborar con esta fruta.

1- Mezclar el agua con la mitad del azúcar. Llevar a ebullición y dejar hervir cuatro minutos.
2- Mezclar el zumo de naranja y el agua caliente con azúcar y el cava. Enfriar en el freezer.
3- Mezclar las dos claras con el azúcar hasta que queden a punto de nieve.
4- Cuando la mezcla del freezer empiece a helarse, sacar y pasar por la batidora para deshacer los trozos más grandes.
5- Unir las claras a punto de nieve a la mezcla fría de naranja y volver a batir todo.
6- Distribuir el preparado en copas individuales y colocar en el congelador.
7- De hora en hora, sacar y remover cada copa para no dejar que llegue a helarse.

1- Lavar bien y rallar la cáscara naranja. Después, partir por la mitad y exprimir. Reservar el zumo y la ralladura.
2- Fundir el chocolate al baño maría. Reservar y mantener caliente.
3- En un bol grande, mezclar la mermelada con la ralladura y el zumo de naranja.
4- Verter el chocolate fundido y la mermelada sobre el zumo y remover hasta conseguir una mezcla homogénea.
5- Mezclar las cuatro claras y el azúcar hasta que alcancen punto de nieve.
6- Volcar el merengue sobre el bol con el chocolate y la naranja y mezclar con movimientos envolventes para que las claras no pierdan volumen.
7- Distribuir la mezcla en los recipientes en los que se vaya a servir y enfriar en la heladera durante, al menos, dos horas.