n conflicto entre las cámaras del sector pesquero y el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (Somu) devino en un cese de actividades que empezó el lunes y todavía no tiene fecha de finalización.
El gremio dispuso el parate como medida de fuerza en rechazo a la modificación del valor de referencia del langostino. “No vamos a aceptar ninguna baja en los valores de producción del langostino, ni ninguna quita en los salarios de los trabajadores marítimos, porque hoy vienen por el langostino congelado, luego vendrán por el fresco, mañana por la merluza y después lo harán por el calamar”, manifestó el sindicato en un comunicado.
Desde que empezó la temporada de langostinos el 18 de junio, solo uno de los cien tangoneros congeladores de la flota nacional salió a pescar. Esto se debe a que las firmas calculan que perderían alrededor de US$1.271 por tonelada pescada.
El secretario general de Somu, Raúl Durdos, expresó que las negociaciones respecto al salario fijo empezaron en marzo y marchaban bien, pero que las compañías se negaron a sacar los barcos a menos que los trabajadores aceptaran una reducción del 40% en la parte variable del salario. “Es una extorsión. Es meterle la mano en el bolsillo al trabajador en este momento de crisis económica y social”, apuntó.
Por su parte, desde las cámaras empresariales indicaron que proponen “un incremento que va del 7% al 10% con relación al salario cobrado en 2019 y que el monto variable siga atado al dólar pero en sintonía a los precios actuales del langostino”.
Desde la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (Capeca) señalaron que el gremio debe entender que el negocio cambió para todos y que las ganancias ya no son las mismas. “Estamos dispuestos a salir a perder plata, pero no a quebrar las empresas”, advirtieron.
Sin embargo, desde Somu se muestran implacables. “No vamos a ceder ante nada. Los derechos del trabajador no se venden, no se regalan, no se negocian”, concluyó Durdos.