n el centro de Oslo, la ciudad se prepara para 2030. Las autoridades noruegas autorizaron la eliminación de los espacios de estacionamiento, el cierre de calles al tráfico, la mejora del transporte público, la entrega de subvenciones para bicicletas de carga junto con la construcción de 40 millas de nuevos carriles para bicicletas. El paquete de medidas apunta a disminuir la cantidad de automóviles.
Si bien la meta de convertirse en un país carbono neutral fue aceptada por la mayoría de la población noruega, los primeros cambios generaron cierta resistencia. “Las empresas privadas están adoptando estas iniciativas. Al principio, fueron críticos, pero están viendo que muchos mercados se verán afectados; quieren ser pioneros y ver cómo pueden crear nuevos empleos en el sector verde”, declara Raymond Johansen, alcalde de Oslo.
Por su parte, impulsadas por las órdenes de compra de la ciudad, las empresas de construcción están comenzando a utilizar nuevos equipos, desde hormigoneras hasta grúas y excavadoras gigantes, por lo que todos los futuros sitios de construcción de la ciudad serán ser silenciosos y libres de emisiones. Cabe aclarar que la compañía eléctrica de la ciudad de Oslo funciona exclusivamente con energía hidroeléctrica y reduce automáticamente las emisiones.

Además, se están construyendo cuatro jardines de infantes y dos estadios deportivos bajo el nuevo estándar de “cero emisiones” de la ciudad para la construcción, y otro proyecto piloto impulsado por las compras de la ciudad está probando la demolición libre de combustibles fósiles, mientras que un tercero está probando la generación de energía renovable en el sitio.
En este momento, la calefacción urbana –un sistema que envía calor desde una ubicación central a casas y edificios– cubre alrededor del 20% de la ciudad y ya funciona con energía renovable. Para cumplir con su objetivo de convertirse en carbono neutral, el sistema tendrá que ampliarse.
A medida que las empresas comienzan a aceptar los cambios, algunos residentes también comienzan a convencerse. El centro de la ciudad sin automóviles es controvertido. “Los conductores de automóviles no quieren congestión, ni peajes, y abundante estacionamiento barato, y los ciclistas o habitantes de la ciudad quieren espacios abiertos y carriles para bicicletas”, dice Glen Peters, investigador principal del Centro de Investigación Internacional sobre el Clima y el Medio Ambiente de Noruega.
“El desafío es que algunas personas se han vuelto dependientes de un automóvil: 15 minutos para llegar a trabajar en un automóvil versus 45 minutos en un autobús. Habrá algo de dolor en la transición, y el consejo local necesitará vender una buena narrativa para convencer a los conductores de automóviles de que serán más felices en el futuro”, subraya el especialista.
Para que la ciudad alcance su objetivo de convertirse en carbono neutral para 2030, el mayor obstáculo será el de obtener el apoyo del público. “Creo que necesitamos que las personas se unan; necesitan experimentar y ver que el cambio de hábitos también será favorable para ellos .Si lo ven como una molestia, entonces no apoyarán nuestra política. Ese es realmente el mayor desafío”, reflexiona el alcalde.

El transporte constituye la mayor parte de la huella de carbono de la ciudad. Por eso, a medida que trabaja para reducir la conducción, Oslo también está concientizando a más personas a que opten por los autos eléctricos.
Fuera del centro de la ciudad,se planean nuevas "zonas de bajas emisiones" donde solo es posible conducir con un automóvil eléctrico u otros automóviles que no contaminen. Un impuesto de congestión y nuevas carreteras de peaje para automóviles no eléctricos también prevén reducir el tráfico.
FutureBuilt, un programa administrado por la ciudad, está implementando proyectos piloto como un nuevo edificio de oficinas con espacio para 500 bicicletas y 10 estaciones de carga eléctrica. En cuatro años, solo se permitirán taxis de cero emisiones en el camino, y no será posible comprar un automóvil diesel o de gasolina en cualquier lugar de Noruega.
La ciudad de Oslo ya es líder mundial en automóviles eléctricos. Esto se logró luego de años de trabajo para cambiar el mercado, haciendo que los autos sean baratos de comprar al eliminar los impuestos, y de bajo costo al ofrecer carga y estacionamiento gratuito, entre otros beneficios.
Una red de cargadores, incluso en un estacionamiento masivo construido solo para autos eléctricos, hace que este tipo de autos sean más fáciles de usar.Oslo está triplicando su despliegue de puntos de recarga y continúa trabajando con compañías para construir cargadores tanto dentro como fuera de la ciudad.