a reflexión sobre los problemas de los desequilibrios territoriales y la necesidad de planificar el futuro llevó a la elección de esta unidad como campo de trabajo y también a considerar la inclusión de las instituciones intermedias y empresarios del sector turístico en la co-gestión de los planes y proyectos de desarrollo.
La planificación territorial integrada, la búsqueda de las ventajas comparativas de los territorios, el desarrollo de los recursos endógenos, de los sistemas productivos locales, y la participación de los agentes socioeconómicos, constituyen las bases de un modelo que concibe al territorio no como un espacio-soporte sino como un factor de desarrollo estratégico.
La elección del municipio y su entorno rural como unidad de trabajo se fundamenta en los siguientes aspectos: en primer lugar, aporta una escala adecuada para una planificación territorial integradora y participativa. En segundo lugar, el municipio es el ámbito propicio para el desarrollo local integrado, teniendo en cuenta tanto la capacidad productiva de los recursos endógenos como la competitividad en los mercados externos de los productos locales. En tercer lugar, constituye un marco específico para la coordinación de las administraciones intervinientes en el territorio y para la coordinación de las inversiones públicas mediante una planificación consensuada. El cuarto aspecto está dado por la posibilidad de trabajar con municipios en forma asociada, que garantice la participación plural y equitativa de todos sus actores locales.
El enfoque de la nueva gestión pública plantea la descentralización como principal estrategia para lograr la ampliación de las libertades de estos municipios para la gestión de sus servicios. Aunque la realidad de los municipios pampeanos se presenta como un camino difícil para su desarrollo, la descentralización representa una posibilidad importante para que los municipios elaboren y recuperen, en algunos casos, la autonomía local. El problema radica en que este proceso es visto desde el gobierno provincial como una forma de reducir gastos, con lo cual se asignan funciones a los municipios sin otorgarles la participación real y el apoyo económico necesario. De todas formas, al decir de Borja (1987, p.13) "la descentralización permitiría (...) mayor control y participación populares en la actuación de las administraciones públicas", lo cual es una buena estrategia para lograr una gobernanza más democrática.
Los procesos de descentralización representan, en teoría, la posibilidad de que los municipios recuperen la racionalidad en la decisión local y la participación comunitaria, aunque la descentralización de las decisiones a veces no esté acompañada de las estructuras necesarias y de los correspondientes recursos para llevar adelante la tarea asignada. A esto debe agregarse un marcado desinterés por los integrantes de la comunidad local por participar en las decisiones sobre el futuro de su localidad.
La descentralización se gesta así en un marco en el que los municipios poseen un modo de gestión y funcionamiento que carece de los medios necesarios para cumplir eficazmente su misión. La falta de información y de planes de ordenamiento territorial, les ha impedido a muchos de ellos elaborar un diagnóstico para proyectar su plan de gestión y adecuarse a las nuevas demandas de la sociedad.
La delegación de un poder de decisión mayor en el ámbito local se debe acompañar con la recalificación del personal y la preparación adecuada para desarrollar otras áreas dentro de las funciones tradicionales como es la capacidad creativa. Un sistema descentralizado apoyado sobre un clientelismo político se encontrará viciado de comportamientos que distorsionarán las acciones.
Como se señaló anteriormente, los municipios carecen de recursos financieros y económicos suficientes debido a la centralización de la recaudación por parte del Estado. La demanda de subsidios consiguientemente genera una relación de dependencia que le limita en ocasiones el poder de acción. El resultado es que el porcentaje destinado para inversiones suele ser muy escaso. Por lo tanto, la asignación de recursos que deberá hacerse a cada municipio será clave en las posibilidades de desarrollo, como así también el buen manejo que se haga de ellos.
El análisis de su situación actual nos permite deducir que la puesta en vigencia de la Ley de Descentralización de la provincia de La Pampa, N° 2358, encontró a los municipios en una situación desfavorable, donde se aprecia una falta de planes reguladores, estratégicos, normativas específicas y legislación en general, pero por sobre todo, sin una estructura administrativa y de relación participativa con los actores locales. Esto se convirtió en un obstáculo para elaborar propuestas de planificación más innovadoras o superadoras y para aprovechar los recursos económicos disponibles; llevando en algunos casos a periodos más largos de reacomodamiento ante la situación de cambio planteada por la ley.
De esta manera, aparecen muchos Municipios y Comisiones de Fomento que en general, tienen dificultades para percibir la posibilidad de ejercer este nuevo rol frente a los desafíos del nuevo desarrollo. Salvo excepciones, no cuentan con equipos técnicos capaces de proponer y llevar adelante iniciativas concertadas de desarrollo. En ocasiones se presentan situaciones de superposición de competencias o deslinde de ellas entre el Municipio y la Provincia. Esto se traslada a la comunidad en general, con una organización social débil, una tendencia individualista, desintegrada e impregnada de política partidaria. He aquí uno de los grandes desafíos si se quiere llevar adelante un proceso de descentralización que conlleve a un desarrollo local, especialmente si lo pensamos en la línea del desarrollo turístico.
Este marco de descentralización que pareciera dar visos desalentadores se convierte a su vez en el gran desafío para el gobierno central y toda la comunidad. Será necesario acompañar y ajustar su implementación, y seguramente se encuentren municipios dispuestos a aceptar el desafío y prosperar en el marco de los nuevos modelos de planificación estratégica.
Revista Huellas-UNLPam