El suelo presenta una inmensa comunidad de organismos cuyo rol principal es la descomposición de la materia orgánica, regresándole así los nutrientes que son extraídos por las plantas. Según el tamaño de los organismos que la componen, pueden distinguirse una micro, meso y macrofauna. Sin embargo, en relación con el trigo, es importante la prevención de problemáticas que puedan afectar la implantación de este cultivo: debe conocerse el pool de plagas que viven bajo la superficie del suelo para poder tomar las decisiones correctas de manejo.
Una de las especies que más perjudican los cultivos a sembrar, son los gusanos blancos -los insectos más importantes del suelo de la región pampeana-, que corresponden a un grupo de coleópteros de la familia Scarabaeidae. Estos habitan en la tierra en estado larval, produciendo daños durante este periodo y tomando la forma de escarabajos al llegar al estado adulto.
Debe tenerse en cuenta que, una vez implantado el trigo, no hay posibilidad de control. Por lo tanto, intentar hacer aplicaciones de insecticidas en posemergencia del cultivo, no es efectivo: deben tratarse las semillas con productos y dosis adecuadas antes de la siembra.
En primer lugar, se debe observar la superficie del suelo con el objetivo de detectar orificios. Si se registra un número cercano a cuatro o cinco orificios por metro cuadrado, se deberán realizar las excavaciones correspondientes con el fin de poder determinar la presencia de la plaga. Si el recuento alcanza los dos a cuatro individuos por metro cuadrado, se debe tomar la decisión de tratar la semilla a sembrar. Si es superior a estos valores, se sugiere el cambio de cultivo en la rotación.