Ambiente Sustentable / Residuos Sólidos

¿Podrán los packaging compastables reducir el problema de los residuos de plástico?

Los envases compostables tardan mucho tiempo para convierten en compost y las industrias de reciclaje no los aceptan. Por lo que grandes compañías encontraron las fórmula de que esto sí suceda

¿Podrán los packaging compastables reducir el problema de los residuos de plástico?
viernes 15 de noviembre de 2019

Si un ciudadano común compra un batido en Portland (EE.UU), la bebida puede venir en un vaso de plástico compostable, una elección que un propietario atento podría tomar para que sus operaciones sean más sostenibles. Tanto el dueño del local como el consumidor pueden pensar que están ayudando a evitar parte del problema global de los desechos.

Sin embargo, el programa de compostaje de Portland, como en muchas ciudades, prohíbe específicamente los envases compostables de sus contenedores verdes. Aunque es técnicamente degradable, lo hará en cierta cantidad de tiempo y bajo ciertas condiciones, por lo que el contenedor terminará en un vertedero donde el plástico puede durar tanto como su contraparte de combustible fósil.

Es un ejemplo de un sistema que ofrece una promesa increíble para el problema de los desechos, pero también es profundamente defectuoso. Solo alrededor de 185 ciudades a lo largo del mundo recogen desperdicios de alimentos para compost, y menos de la mitad de ellos aceptan envases compostables.

Además, algunos empaques solo pueden ser reciclados por una instalación de compostaje industrial. Muchos compostadores industriales no los quieren, principalmente por dos razones: el desafío de tratar de clasificar el plástico normal; y el hecho de que el plástico compostable puede demorar más en descomponerse que su proceso normal.

A medida que las empresas luchan para enfrentar el desafío del empaque de un solo uso, las opciones compostables se están volviendo más comunes. Sin embargo, el sistema está comenzando a cambiar con las nuevas innovaciones en materiales. “Estos son problemas solucionables, no problemas inherentes”, opinó Rhodes Yepsen, director ejecutivo del Instituto de Productos Biodegradables.

Según Yepsen, el primer paso es comenzar por reducir los envases y priorizar los productos reutilizables, para luego rediseñar lo que quede para que sea reciclable o compostable según la aplicación que se le dé.

 

Proceso de compostaje

El compostaje acelera el proceso natural de descomposición de la materia orgánica –por ejemplo, de una manzana a medio comer– a través de sistemas que crean las condiciones adecuadas para generar microorganismos que consumen desechos. En algunos casos, eso es tan simple como un montón de comida y desperdicios del jardín que se acopian manualmente en un patio trasero. La mezcla de calor, nutrientes y oxígeno tiene que ser adecuada para que el proceso funcione bien. Los contenedores y barriles calientan todo, lo que acelera la transformación de los desechos en un rico y oscuro abono que se puede usar en un jardín como fertilizante.

En un compostador casero o una pila de jardín, las frutas y verduras se pueden descomponer fácilmente. Sin embargo, es probable que un contenedor en el patio trasero no se caliente lo suficiente como para romper el plástico compostable, como una caja o tenedor de bioplástico hecho de ácido poliláctico, un material producido a partir del maíz, la caña de azúcar y otras plantas; se necesita la combinación correcta de calor, temperatura y tiempo –algo que es probable que suceda solo en una instalación de compostaje industrial–.

La mayoría de los centros municipales de compost fueron diseñados originalmente para recoger desechos del jardín como hojas y ramas, no alimentos. Actualmente, de las 4.700 instalaciones que aceptan desechos verdes, solo el 3% toma alimentos. Tal es el caso de San Francisco, una de las primeras ciudades en adoptar la idea, ya que puso a prueba la recolección de desechos de alimentos en 1996, lanzándola en toda la ciudad en 2002. Dos años después, Seattle se sumó a la movida, y también lo fueron haciendo otras ciudades.

En 2009, San Francisco se convirtió en la primera ciudad de los EE. UU. en hacer obligatorio el reciclaje industrial de los restos de comida, enviando cargas de desechos de alimentos a una instalación en expansión en el Valle Central de California, donde se tritura y se coloca en grandes pilas aireadas. A medida que los microorganismos mastican la comida, las pilas se calientan hasta 170 grados. Después de un mes, el material se extiende en otra área, donde es girado por una máquina diariamente. El proceso de transformación en abono tarda entre 90 y 130 días.

Para el desperdicio de alimentos funciona bien, pero el packaging compostable puede ser más desafiante, incluso para una instalación de ese tamaño. Además, según un portavoz de Recology –la compañía que administra las instalaciones–, parte del material debe ser descartado al final y ejecutar el proceso por segunda vez.

Esta situación genera dos serias consecuencias: 1) muchos envases compostables se filtran porque parecen de plástico normal y se envían a los vertederos y terminan en el océano; y 2) algunas instalaciones, que funcionan más rápido con el objetivo de producir la mayor cantidad posible de compost para vender, no están dispuestas a esperar meses para que se descomponga un tenedor y no los aceptan.

 

Trabajan en bolsas de fácil compostaje

La mayoría de las bolsas de snacks terminan en vertederos, ya que están hechas de múltiples capas de materiales que no pueden reciclarse fácilmente. PepsiCo y la empresa de envasado Danimer Scientific están desarrollando una nueva bolsa para refrigerios hecha de polihidroxialcanoato (PHA), un nuevo material que Danimer comenzará a producir comercialmente a fin de año. La bolsa está diseñada para romperse tan fácilmente que se compostará en un compostador de jardín y se descompondrá en agua fría del océano, sin dejar rastros de plástico.

¿Podrán los packaging compastables reducir el problema de los residuos de plástico?

Este proyecto está en una etapa temprana, pero es un paso importante por varias razones. Si termina en una instalación de compostaje industrial, se descompondrá más rápido, lo que ayudará a resolver uno de los desafíos para esas empresas. “Cuando tomás PLA (ácido poliláctico) en un compostador real, quieren entregar ese material más rápido, porque cuanto más rápido pueden entregarlo, más dinero ganan. El material se descompondrá en su compostaje; simplemente no les gusta que les lleve más tiempo del que desean”, sostuvo Stephen Croskrey, CEO de Danimer.

La nueva bolsa llegará al mercado en 2021. Nestlé también planea usar el material para hacer botellas de agua de plástico.

 

Cómo se fabrica el PHA

El PHA, que también se puede convertir en varios productos de plástico, se fabrica de manera diferente. “Tomamos aceite vegetal y alimentamos a las bacterias”, explicó Croskrey. “Funciona tan bien en biodegradación porque es la fuente de alimento preferida para las bacterias. Entonces, tan pronto como lo expongas a las bacterias, comenzarán a engullirlo y desaparecerán”, detalló.

Otorgar la posibilidad de que el packaging sea compostado en casa puede ayudar a llenar un vacío para las personas que no tienen acceso al compostaje en la acera. “Cuanto más podamos eliminar las barreras de los consumidores para participar en una forma de compostaje o reciclaje, mejor”, sostuvo Simon Lowden, director de Alimentos Globales de PepsiCo, quien lidera la agenda de plásticos sostenibles de la compañía.

“Si un producto a base de combustibles fósiles o un producto compostable industrial encuentra su camino en un arroyo o algo y termina en el océano, simplemente se balancea por ahí para siempre”, expresó Croskrey. “Nuestro producto, si se tira como basura, desaparecerá”, agregó. Debido a que está hecho de aceite vegetal en lugar de combustibles fósiles, también tiene una menor huella de carbono. PepsiCo estima que este empaque tendrá una huella de carbono que será un 50% menor al de su pakaging flexible actual.

 

Productos identificados como compostables

A principios de este año, una gran instalación de compostaje en Oregon anunció que, después de una década de aceptar envases compostables, ya no lo haría. El mayor desafío es que es demasiado difícil identificar si un paquete es realmente compostable. “Si ve una taza transparente, no sabe si está hecha de PLA o plástico convencional”, detalló Jack Hoeck, vicepresidente de Rexius.

Si los desechos verdes provienen de una café o una casa, los consumidores pueden haber dejado caer accidentalmente un paquete en el contenedor equivocado. Sin embargo, una mejor comunicación podría ayudar. El estado de Washington fue el primero en adoptar una nueva ley que dice que los envases compostables deben identificarse fácilmente a través de etiquetas y marcas como rayas verdes.

Algunos fabricantes usan diferentes formas para señalar la compostabilidad. “Introducimos el corte en forma de lágrima en los mangos de nuestros utensilios, lo que facilita que las instalaciones de compostaje lo reconozcan como compostable”, dice Aseem Das, fundador y CEO de World Centric, una compañía de envases compostables. Él dice que todavía hay desafíos: una franja verde no es difícil de imprimir en una taza, pero es más difícil de imprimir en tapas. A medida que la industria encuentre mejores formas de marcar paquetes, las ciudades y los restaurantes también tendrán que encontrar mejores maneras de informar a los consumidores qué puede ir en cada contenedor localmente y qué no.



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