Ecosistemas Agrícolas / Maíz / Valor Agregado en Origen

La conversión en proteína animal es el principal agregado de valor al maíz

En el Congreso Maizar 4.0, especialistas de las carnes bovina, porcina y aviar hablaron sobre el potencial productivo y las oportunidades del sector en el mercado mundial

La conversión en proteína animal es el principal agregado de valor al maíz
viernes 17 de julio de 2020
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e las producciones que agregan valor al maíz, la conversión en proteína animal es la principal, y contribuye a mantener el consumo de carne en el orden de los 120 kilos anuales per cápita en la Argentina. En el panel “Transformación del maíz: la oportunidad de las carnes en el mercado mundial” del Congreso Maizar 4.0, disertaron especialistas de las carnes bovina, porcina y aviar: Víctor Tonelli, de la firma homónima; Lisandro Culasso, de la AAPP; y Carlos Sinesi, de CEPA.

En primer lugar, para poner en contexto al mercado de la carne vacuna, Víctor Tonelli señaló que “a nivel internacional, en los últimos 20 años, ha crecido prácticamente un 100%”, a la vez que remarcó que “lo extraordinario es que casi el 90% del crecimiento está dado por Asia, y dentro de Asia, por China”.

En lo que respecta a los precios, mientras los de la carne aviar y porcina más o menos se mantuvieron estables en la última década, el de la carne vacuna creció un 50%, especialmente a partir de febrero de 2019, cuando la fiebre porcina africana empezó a dar señales de que iba a producir un fuerte impacto no solo en China, sino también en la región.

En esa línea, dijo que “casi el 60% de la producción mundial está bajo distintos efectos de deterioro por esta pandemia. Es uno de los factores que más ha impactado en el faltante mundial. Solo la carne vacuna incrementó un 20% sus precios en 2019 por esto”, expresó Tonelli.

“En cuanto a la otra pandemia, la del COVID-19, es uno de los factores que más ha impactado: el precio ha caído un 15%, devolvió gran parte del crecimiento anterior”, manifestó. “China hace diez años no tenía relevancia internacional y hoy representa el 30% de la carne vacuna que se comercia en el mundo”, añadió.

Asimismo, explicó que en la Argentina, en la última década, la carne vacuna creció alrededor del 19% en el volumen ofrecido, manteniendo lo destinado al mercado interno y enviando casi todo el crecimiento a las exportaciones, que pasaron de significar el 9% en 2011, al 27-28% del total este año. “Esto marca que las exportaciones han comenzado a tener un protagonismo importante”, afirmó. Sin ir más lejos, pasamos de despachar 200.000-230.000 toneladas, a 830.000 el año pasado. Si se proyecta lo sucedido en los primeros cinco meses de 2020, da cerca de 800.000 toneladas.

Por otro lado, Tonelli manifestó que “en el negocio se ve un fuerte interés en invertir en actividades de mediano y largo plazo, como recría de machos y vientres, cuyos resultados se verán en un escenario relativamente alejado de la situación actual, esperando que sea mejor”.

“En términos generales, es uno de los sectores que ha podido mostrar solvencia, una estructura de fortaleza en términos de cuidar a sus trabajadores, sostener salarios de calidad, abastecer a la población y generar divisas en volumen significativo. Nuestra cadena de carnes vacunas el año pasado llegó a generar 3.500 millones de dólares entre la carne y las menudencias, y este año va camino a repetirlo”, destacó.

En cuanto al consumo de maíz, Tonelli aclaró que hoy, de las categorías que tienen como destino la producción de carne propiamente dicha (vaquillonas excelentes y todos los machos), cerca del 70% hace su etapa de engorde o terminación de los últimos 100 a 120 kilos a corral, lo que ha generado un aumento de la demanda de maíz, pasando de 6-8 millones de toneladas a 15 millones. “En la medida en que las recrías sigan avanzando, probablemente en los próximos dos años, y por terminar animales más pesados, estemos agregando 3 a 4 millones de toneladas más a la demanda, para ser transformados en carne”, calculó.

A su turno, el presidente de la Asociación Argentina Productores de Porcinos (AAPP), Lisandro Culasso, comentó que “en 2005, la Argentina producía 215.000 toneladas, equivalentes a 6,5 kg/hab/año, de los que solo 1 kg se consumía fresca, y el resto como fiambres y chacinados”, mientras que “en 2019, la producción fue de 630.000 toneladas de carne, es decir, tres veces más”.

“El cerdo fue una gran oportunidad para agregar valor al maíz y la soja, sobre todo en producciones lejanas a las zonas portuarias. La Argentina tiene uno de los costos de producción más bajos del mundo (0,80 a 0,90 dólares), frente a Estados Unidos (1,10 dólares) y la Unión Europea (1,10 euros); somos muy competitivos”, indicó.

Asimismo, el ejecutivo subrayó que la Argentina pasó de no estar abastecida a exportar. “Hace tres años se formó el consorcio Argenpork, que agrupa a veinte productores que ya exportaron el 55% del total en 2019”, contó. “A China le faltan 20 millones de toneladas y la Argentina produce 650.000, por lo que es una gran oportunidad”, añadió.

En la misma línea, destacó que “en el primer trimestre de este año, por primera vez en la historia, se exportó más cerdo del que se importó”. Después, con la aparición del COVID-19 “hubo meses muy complicados”, ya que “es una cadena que no se puede parar porque no se pueden stockear animales”. Sin embargo, expresó que se están normalizando el sobrestock y los precios.

En cuanto a los desafíos, el presidente de la AAPP sostuvo que hay que seguir impulsando el mercado interno, exportar más a China, abrir otros mercados y ampliar la capacidad de faena.

Por su parte, el gerente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), Carlos Sinesi, expresó que “desde la salida de la convertibilidad, la avicultura tuvo un crecimiento exponencial: en 2019 terminó con un récord de 2,33 millones de toneladas. Por la peste porcina africana y el tipo de cambio, la exportación fue de 270.000 toneladas, unos 500 millones de dólares”, a la vez que destacó que la carne aviar se envía a 70 destinos y que China representa el 37% de las exportaciones.

En relación al consumo interno, dijo que proyectaban que iba a estar en los 46,5 kg, pero que ahora estiman que rondará los 50 kg per cápita a causa de la cuarentena por la pandemia de COVID-19.

Con respecto al valor agregado en origen, remarcó que Entre Ríos es la gran productora de carne aviar, con más del 51%, seguida por Buenos Aires, con el 36%. “Para Entre Ríos, significa el 35% a 40% del Producto Bruto regional. El maíz que se produce en Entre Ríos no debería salir de allí porque los productores lo consumimos”, consideró Sinesi. En el país, la cadena avícola consume cinco millones de toneladas de maíz anuales, además de toda la cáscara de arroz para las camas de pollo.

Por último, Sinesi coincidió con sus compañeros de panel en la necesidad de abrir mercados y de agregar nuevos jugadores a la exportación, a fin de poder administrar los stocks, además del financiamiento: “Esperamos que, resuelto el problema de la deuda, accedamos a tasas razonables para la Argentina”, finalizó.



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