as cosechas de uva en los últimos 8 años han sido, en promedio, un 10% inferiores a las registradas entre 2002 y 2011. Argentina necesita aumentar la productividad por hectárea o implantar más viñedos para aprovechar esa circunstancia. En este contexto, un informe del Observatorio Vitivinícola Argentino analiza los datos y sugiere “reinversión en tecnología y reposición de viñedos”.
Las expectativas de crecimiento de la comercialización de vino tanto en el mercado interno como externo se reavivan gracias al boom exportador de graneles y a la recuperación de hábitos de consumo doméstico.
Al caer la cantidad de hectáreas cultivadas se observa un menor rendimiento de la producción, si a esto le sumamos los bajos precios recibidos por los productores primarios es imposible una reinversión en viñedos afectando directamente a la producción.
Pero la pregunta es ¿la producción primaria, la base de la industria, puede abastecer a estas exceptivas de crecimiento?
Se observa que desde el año 2014 disminuyó en unas 11.250 hectáreas la superficie cultivada, es decir, un 5%. Al caer la cantidad de hectáreas cultivadas se provoca un menor rendimiento de la producción, si a esto le sumamos los bajos precios recibidos por los productores primarios es imposible una reinversión en viñedos afectando directamente a la producción.
Por otra parte, la tendencia, ya observada desde hace años la migración de los cultivos hacia variedades de alta calidad enológica (básicamente tintas) y cuyo rendimiento por hectárea es inferior a las variedades sustituidas, resultan en producciones de uva inferiores (en el orden del 10%) en los últimos 8 años respecto a la década 2002-2011.
Por lógica cuando mayor es la calidad de la uva, menor es el rendimiento, durante el año 2002 el 65% de las hectáreas cultivadas correspondían a uvas de alta calidad enológica en tanto que el dato 2019 muestra que ese valor evolucionó hasta representar el 74%.
La cosecha equilibra la comercialización actual de vinos al mercado interno, mercado externo (graneles y fraccionados) y las exportaciones de jugo de uva concentrado.
Este ejercicio nos lleva a una cosecha en el orden de los 25 millones de quintales destinados a elaboración de vinos y mostos.
Para los productores, pensar en crecer requiere puntualmente a mayor producción por hectáreas. Esta mayor producción debe venir paralelamente a mejores precios que le den al productor la posibilidad de ser sustentables en el tiempo, sobre todo para unidades menores a 10 hectáreas.
El Agrario