La Argentina ya está considerada como un jugador mundial importante en el negocio del cerdo. Además, en la actualidad se están generando nuevas expectativas por los horizontes que se van abriendo, en particular con las aperturas de exportaciones de nuevos productos a China.
Gracias a la tecnología, hoy en día se puede pensar en un cerdo más magro que tenga una carcasa de mayor rendimiento, aumentando su tamaño sin resignar el sabor. Es necesario focalizarse en los parámetros que indican la calidad de la carne en los objetivos de selección: PH, capacidad de retención de agua, fuerza de corte y calidad de alimentación. Sin embargo, el consumidor busca sabor, terneza, olor y nutrición. En consecuencia, hay que traducir lo que se hace en términos técnicos al lenguaje práctico del consumidor.
Otra línea importante de trabajo es utilizar la secuenciación o edición de genes para detectar ciertos genes y obtener cerdos resistentes a las enfermedades. Para ello, si bien el sector en nuestro país ya está muy avanzado, va a haber que seguir determinados procedimientos para conseguir la aceptación del gobierno y de la comunidad en general.