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arlos Gualino había criado algunas ovejas en Barreal hace mucho tiempo, pero por diferentes circunstancias dejó de hacerlo. Hace unos cinco años aproximadamente decidió retomar la actividad con unos pocos ovinos, con la suerte que su hija Mariela ya se había convertido en veterinaria y es quien da una mano y está cerca para cuidar la sanidad del ganado de la Finca Don Carlos.
"Mi papá compró algunos animales en La Pampa de raza Textel que es carnicera y un par de carneros para empezar a mejorar las crías. Luego obtuvimos un crédito ganadero con el que compramos más borregas y carneros y es increíble como ya se nota el cambio que queríamos lograr. En la actualidad tenemos 90 madres en producción", cuenta Mariela.
Los corderos son faenados en el matadero de Barreal y todo se vende en el lugar. "Actualmente no tenemos nada porque hemos vendido todo, hay que esperar la próxima tanda porque nosotros faenamos animales de tres o cuatro meses. Las pariciones son en septiembre con servicio estacionado porque hace mucho frío para programarlas para el invierno. Así es que en diciembre están listos para la faena y este año se vendieron todos para la Fiestas", dice la profesional.
A la gente que compra en Don Carlos le llama la atención el exquisito sabor de la carne de cordero que obedece a la alimentación natural. "Nosotros suplementamos la dieta que tiene como base la alfalfa que se planta con ese único fin, pasas de descarte con lo que se logra una carne muy suave. Además contamos con un plan sanitario, se hacen dos actividades grandes actividades en el año, y sobre todo tenemos una gran sanidad por lo que prácticamente no tenemos problemas de enfermedades", agrega.
Para la alimentación realizan pastoreos rotativos que consisten en utilizar cuadros dentro del gran potrero en forma sucesiva para luego regresar al primero donde la alfalfa está nuevamente en condiciones de ser consumida por los animales. Una técnica que se puede aplicar en extensiones grandes que implica un trabajo organizado para los productores.
Mariela, como gran conocedora del sector, sostiene que el crecimiento del ganado ovino ha sido sostenido en los últimos tiempos. "Hace cinco años encontrabas tres o cuatro ovejas cada tanto, ahora los rebaños que hay son cada vez más importantes. Hubo un crecimiento notable, al punto que hay emprendimientos con 200 a 300 madres. Si bien es una actividad que hace mucho existía en San Juan y acá en Barreal había gente con 500 ovejas que subían a pastar a la cordillera, en algún momento se perdió. Ahora el manejo es distinto no se tienen a campo si no en potreros de alfalfa. Hay un resurgimiento de la actividad que obedece a muchos factores, entre ellos los créditos de la ley ovina con el que han empezado muchos productores. También los créditos ganaderos de la provincia son una inyección más de fomento para el sector. En el caso de Barreal tenemos el matadero local que no exige cupo como en San Juan, algo que complica a los productores. Y lo más importante es que se vende porque la gente la demanda", asegura Mariela.
Diario de Cuyo