Según el último informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IRAF), realizado en 2018, de cada $100 que se gastan en un alimento, entre $38 y $43 corresponden a impuestos entre Nación, provincia y municipio, dependiendo del producto adquirido.
El análisis abarca dos clases de alimentos: los que tributan una alícuota recudida del Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 10,5%, como frutas, verduras, pan y carne; y los que tienen el porcentaje general del 21%, como galletitas, mermeladas, chocolates y conservas.
Al ser del año pasado, el estudio no considera la eliminación del IVA que desde agosto rige para los alimentos de la canasta básica. De todas formas, como la norma es una medida provisoria que funcionará hasta fines de 2019, no es un dato mayor.
El trabajo del IARAF advierte que los factores que más inciden en los precios son el IVA, la seguridad social y el impuesto provincial a los ingresos brutos. Realizando una comparación con 2015, el informe muestra una ligera reducción relacionada con la baja en los impuestos nacionales –como la eliminación de la sobretasa a la distribución y los cambios en las normas que rigen los cheques y las ganancias– que fue compensada con la suba en los impuestos provinciales y municipales a la actividad económica.
“Un alimento tiene 40% de impuestos en toda la cadena”, concluye Daniel Funes de Rioja, presidente de la Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios (COPAL).