nseguridad agronómica y final abierto. La preocupación de los productores por la evolución de los cultivos ante la falta de lluvias durante la primera etapa de la cosecha 2020/21. Los expertos confirman que los efectos de La Niña se mantendrán hasta el inicio del otoño.
Los agricultores parecen no tener respiro. Con la reciente caída de agua en las zonas de Buenos Aires, La Pampa y en algunas áreas de Córdoba y de Santa Fe, las lluvias podrían generar una cierta esperanza para la recuperación de rindes en los cultivos de siembra tardía. No obstante, los productores de todo el país se mantienen expectantes.
Analizando el mapa nacional, las zonas más castigadas con pronósticos alarmantes son las de Santa Fe, Córdoba, el norte de Buenos Aires y Entre Ríos. En estas regiones, los bajos niveles hídricos registrados determinaron una escasa provisión de agua para los cultivos durante el barbecho, con solo el 50% de agua útil al momento de siembra en comparación al 90-100% de años anteriores.

En cuanto a los cultivos, las escasas lluvias no fueron suficientes para los maíces tempranos resultaron los más castigados, mostrando sensibles mermas de rendimiento (15-20%) en más de la mitad de los lotes. No obstante, la soja y el maíz de segunda podrían tener mejores perspectivas a partir de las recientes lluvias, aunque todavía no está nada dicho.
Respecto a los lugares donde se prevén mejores condiciones climáticas, puede mencionarse a La Pampa, y al centro, oeste y sur de la provincia de Buenos Aires; en esta última, todos los cultivos se desarrollaron muy bien (maíces, girasoles), con perspectivas de rindes altos y un área sembrada similar a la del año pasado.