Un estudio publicado en la revista “Food Science and Nutrition” resumió la investigación llevada a cabo por santafesinos del Instituto de Tecnología de Alimentos (ITA), que concluyó que la frutilla tiene propiedades cicatrizantes y antiinflamatorias. Además, los investigadores lograron prolongar su vida útil, almacenándola en una atmósfera enriquecida en oxígeno y dióxido de carbono.
La prueba consistió en el almacenamiento de frutillas frescas durante 20 días a una temperatura de 5ºC, las cuales fueron expuestas a una alta concentración de oxígeno y dióxido de carbono. Estas condiciones atmosféricas ocasionaron un efecto de estrés abiótico sobre el metabolismo secundario de las frutillas que, para defenderse, producen una mayor síntesis de compuestos fenólicos (metabolitos con distintos beneficios para la salud). En esta etapa, los investigadores aplicaron extractos en un cultivo in vitro de fibroblastos de piel humana y vieron que aumentaba su proliferación y migración, lo que sugirió una acción cicatrizante. Además, realizaron experimentos en cultivos celulares de roedores y comprobaron que los compuestos fenólicos de las frutillas logran suprimir genes proinflamatorios.
De esta manera, tal microclima, en su almacenamiento poscosecha, permitió que la frutilla prolongue su vida y mejore su capacidad cicatrizante. En consecuencia, podría ser una alternativa prometedora para extender la vida útil de la fruta.