El futuro es regenerar

La empresa Ovis 21 busca revertir los procesos de desertificación a partir del manejo holístico del suelo

El futuro es regenerar
miércoles 04 de diciembre de 2019

Para que el territorio nacional le haga frente a la problemática actual de los suelos y evite la desertificación, es preciso que a la hora de desarrollar prácticas ganaderas, los productores tomen ciertos recaudos que sean sustentables y aspiren a mejorar el rendimiento. Los campos argentinos, que en sus épocas de oro rebozaron de vida vegetal, animal y social, hoy en día se encuentran a un 50% de su carga ganadera histórica, habiendo expulsado a buena parte de sus habitantes, que migraron a zonas más urbanizadas en busca de una vida más atractiva.

Según el ingeniero agrónomo Pablo Borrelli, fundador de Ovis 21, las crisis que atraviesa el mundo y los efectos del cambio climático no hacen más que aumentar la presión y acelerar las consecuencias. Por este motivo, el futuro económico, social y ambiental depende de la velocidad con la que se pase de una explotación extractiva a una regenerativa. En 2003, el profesional se alió con Ricardo Fenton con quien creó la red de innovación Ovis 21, que funciona como una B-corp que nuclea a técnicos y productores agrícola-ganaderos y los incentiva a desarrollar estrategias superadoras.

“Adoptamos la modalidad de red colaborativa, con miembros que aplicaban determinados protocolos de mejora. Ocho de los diez avances más relevantes de la última década en el sector ovino surgieron, de algún modo, desde los miembros de la red”, manifiesta.

Durante más de 25 años, Ovis 21 recomendó la descarga de los campos para formar el suelo, aunque durante el invierno las ovejas solían quedar muy flacas. Como eso no era admisible, se llegó a un manejo holístico basado en una técnica desarrollada por el zimbabuense Allan Savory, que consiste en la planificación del pastoreo del ganado sobre el terreno disponible, imitando el comportamiento de las manadas de herbívoros cuando están bajo acción de sus depredadores naturales.

Los grupos de animales, al pisotear el pasto y abonarlo con su orina y heces, crean un manto protector y nutritivo para el suelo, que reverdece con fuerza después del período de descanso necesario. Como ningún terreno es igual al otro, el plan exige procesos de ajuste y personalización, que son menores si se tienen en cuenta los beneficios que trae aparejados.

Actualmente, la Argentina cuenta con más de cuarenta establecimientos donde se aplica este manejo, por un total de 1,3 millones de hectáreas en la Patagonia, el Litoral y la Pampa Húmeda. A nivel mundial, se estima que hay más de 16 de hectáreas que utilizan este sistema. Si se tiene en cuenta que un tercio de la superficie terrestre corresponde a pastizales y que el 70% de los mismos están degradados, el potencial de la estrategia es incalculable.

El staff de Ovis 21 se propuso educar, capacitar y concientizar a productores para que no dependan de un consultor privado al momento de hacer sus planificaciones, sino que puedan desarrollarlas ellos mismos, logrando autonomía entre los dos primeros años. Hasta el momento, más de cien ganaderos escribieron su certificación de la metodología en Latinoamérica.

“Contando con una herramienta de resultados comprobados, que no requiere más que sentarse a pensar y planificar dos veces al año, que es buena para el medioambiente, uno esperaría que sean más los que se sumen. Sin embargo, observamos que existe un problema gerencial: hay una falta de reacción y una mirada a largo plazo que le teme invertir a riesgo”, profundiza Borrelli.

Este mecanismo, además, aumenta el forraje y permite la alimentación a pasto de los animales, sin el uso de agrotóxicos o fertilizantes. Por otra parte, el impacto en el valor nutricional y económico de la carne es inmenso.

En Estados Unidos, existe una certificación Grass Fed Beef para diferenciar las carnes pastoriles de las de feedlot. Allí también se analiza incorporar en la etiqueta una distinción entre “alimentado a pasto” y “alimentado a pasto regenerativo”. En la Argentina aún no hay canales comerciales oficiales para la venta de estos productos. “Va a llegar con demoras porque tenemos que captar las tendencias”, comenta Borrelli.

En lo que respecta a los ovinos, nuestro país no ofrece incentivos para los establecimientos que adopten estas estrategias o certifiquen sus productos, como si se hace en Australia o Nueva Zelanda. No obstante, Ovis 21 logró hacerse un lugar en las grandes ligas, integrando el Top 3 mundial de proveedores de lanas sustentables. “Desarrollamos nuestra propia marca de lanas regenerativas, llamada Ultimate Merino, que es muy demandada en Estados Unidos y otros mercados. Se comercializa a precios muy convenientes para los productores”, concluye el ingeniero agrónomo.

 

¿Quién desarrolló la práctica?

El manejo holístico fue impulsado por el zimbabuense Allan Savory, quien creó el Savory Institute para revertir los efectos de la desertificación a través de nuevas estrategias en el tratado de los suelos.

En 2016 lanzó un programa llamado Farm to Table en Buenos Aires, con el que buscó impulsar el consumo responsable de alimentos y productos textiles. Su Instituto fue uno de los once finalistas del Virgin Earth Challenge, debido a su potencial para disminuir los gases de efecto invernadero a niveles preindustriales.  

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