Luego de la sanción del Decreto de Autoconsumo, España autorizó el consumo de energía fotovoltaica. La consecuencia directa fue la multiplicación de emprendimientos comerciales y residenciales que demandan el acceso a energía fotovoltaica legal y económicamente viable.
Según datos de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), se evidencia un aumento en el interés por los paneles por parte de empresas y hogares que desean producir y consumir su propia energía. Se espera que este año la instalación sea récord con 400 megavatios.
“La mayoría se instalarán en industrias pymes. Son las que más se benefician porque pueden producir y consumir al mismo tiempo”, explicó José Donoso, director general de la entidad española. Actualmente, las viviendas representan un 10% del autoconsumo solar, pero planea que se concreten más proyectos.
El autoconsumo de energía económicamente viable potenció a compañías eléctricas como Holaluz, una empresa que ofrece energía verde y que pasó a elaborar 300 presupuestos semanales. La misma monta cinco instalaciones diarias y prevé instalar entre 1.500 y 5.000 para 2020. En la firma SotySolar, las peticiones para la instalación de células fotovoltaicas se dispararon un 140%.

Los especialistas de la UNEF indican que el 25% de las instalaciones de autoconsumo cuenta con un sistema de almacenamiento propio. El costo del mismo para una vivienda residencial oscila entre los 3.000 y 4.000 euros.

En el corto plazo, las baterías asociadas parecen ser el próximo boom. La empresa Ampere trabaja con inteligencia artificial y herramientas de big data; esta combinación permite ahorros de hasta un 70%. Cada propietario puede contar con su propia batería y, de no consumir toda la energía que le corresponde, puede cederla. Este tipo de baterías son fáciles de instalar y no requieren de mucho espacio.