Una de las principales promesas que se ha puesto la nueva Comisión Europea es la lucha contra el cambio climático. Cumplir con los objetivos no solo requerirá inversiones millonarias, sino también el diseño de una transición ecológica que no dinamite la competitividad de las empresas europeas ni deje en la cuneta a los trabajadores de ciertas regiones.
La nueva presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, presentará en los próximos días un Pacto Verde Europeo que haría que la región se convierta en el primer continente neutro en emisiones de carbono para 2050, además de elevar del 40% al 55% su meta de reducción de emisiones para 2030 con respecto al nivel de 1990. Asimismo, contemplará la creación de un Fondo de Transición Justa para ayudar a los países con más dependencia de las energías fósiles.
Estas medidas aún deben plasmarse en proyectos de ley y recibir el visto bueno de los países y la Eurocámara pero, de entrar en vigor, conllevará profundos cambios en numerosos sectores.
Según los cálculos de Bruselas, para cumplir las metas climáticas actuales se necesitarían 260.000 millones de euros en inversiones ecológicas cada año.