Nuestro proyecto, Pact for Impact, responde a una necesidad urgente del planeta de hallar soluciones originales a nuestros desafíos climáticos, sociales y demográficos”, afirmó Christophe Itier, alto comisionado francés para la Economía Social y Solidaria e Innovación Social.
Durante la Cumbre Anual de Impacto Global –Steering Group for Impact Investment (GSG)–, el responsable del Programa de Economía Social y Solidaria (ESS, por sus siglas en inglés) explicó los alcances y la importancia de este proyecto global, lanzado este año en Francia, cuya primera cumbre, realizada en julio en París, reunió a más de 50 países y 500 participantes.
Por primera vez, el GSG realizó su reunión global de líderes, inversores, empresarios y filántropos en América Latina. Bajo el título de Impact Rising, este año la cumbre debía realizarse en Santiago de Chile, pero fue trasladada a Buenos Aires por la agitación que se vive en el país trasandino.
Si bien el encuentro se centró en la forma de impulsar la transición hacia economías de impacto positivo, el delegado francés también promovió un proyecto 100% francés: Pact for Impact. “Ante las urgencias de toda naturaleza planteadas por el mundo actual, las recetas tradicionales han dejado de servir”, afirmó Itier, a la vez que expresó que, por ese motivo, “es necesario establecer puentes entre las políticas públicas, el mundo económico, de las finanzas y las empresas”.
“Nosotros ya tenemos en Francia un proyecto de esa naturaleza, donde reunimos a todas aquellas empresas que conjugan performance económica, impacto social y medioambiental, finanzas más éticas y el poder de acción de los ciudadanos. Esas empresas suelen ser consideradas alternativas o marginales y nuestra intención cuando las reunimos es, justamente, que dejen de ser vistas de ese modo; queremos ponerlas en el corazón del desarrollo económico de nuestro país, porque estamos convencidos de que la innovación en todos esos sectores forma parte del modelo de desarrollo europeo e incluso mundial”, explicó.
Tras esa experiencia nacional, Francia tomó la iniciativa de lanzar una alianza mundial. “Nuestro objetivo es lograr una coalición entre estados, empresas de la economía social y solidaria, empresas que cada vez con más frecuencia piensan que hay que desarrollar un modelo inclusivo, más los inversores y las colectividades. En otras palabras, todos los actores que piensan que es necesario cambiar el modelo, que hay que hallar a la vez soluciones a nuestros problemas, como la alimentación, la movilidad o el empleo, que nos son comunes aunque se manifiesten en forma diferente en cada país”, precisó Itier.
Francia considera que es necesario reunirlos para tener una voz fuerte a nivel internacional, para poder obtener una resolución de las Naciones Unidas alrededor de 2021 y ayudar a los países a crear marcos reglamentarios con el fin de poner en práctica esa economía, trabajar con los inversores para captar fondos en cada país, y federar la red de ciudades que trabajan sobre esas cuestiones.