Alberto Fernández: "El cooperativismo y la agricultura familiar serán actores centrales de nuestras políticas públicas"

El flamante presidente expresó que una de sus mayores prioridades es reducir el número de personas que sufren hambre, ya que el país es un gran productor de alimentos

Alberto Fernández: "El cooperativismo y la agricultura familiar serán actores centrales de nuestras políticas públicas"
jueves 12 de diciembre de 2019

Durante su discurso de asunción, el flamante presidente de la República Argentina, Alberto Fernández, expresó su deseo de terminar con la grieta y unir a todos los habitantes de nuestro país a partir de políticas de Estado que aspiren a generar más producción y puestos de trabajo. En este sentido, dio a conocer cuáles serán algunas de sus primeras medidas para reducir los altos índices de pobreza y reactivar la industria.

“Querido pueblo argentino, el 10 de diciembre de cada año no es un día cualquiera en nuestra memoria colectiva. Celebramos el momento en el que la Argentina sepultó la más cruel de las dictaduras que hemos podido soportar. Ese día, cuando Raúl Alfonsín asumió la Presidencia, se abrió una puerta hacia el respeto a la pluralidad de ideas y nos devolvió la institucionalidad que habíamos perdido”, señaló luego de que le cediera el micrófono la actual vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner.

Según Fernández, desde la asunción de Alfonsín a la fecha, el país atravesó distintos escenarios que hicieron valorizar la importancia de la democracia. Con esas palabras, trató de explicar que en cualquier situación siempre se preservaron la institucionalidad y la República.

“Vengo a convocar a la unidad de toda la Argentina en pos de la construcción de un Nuevo Contrato de Ciudadanía Social. Quiero poner al país de pie para que comience a caminar hacia el desarrollo con justicia social”, remarcó.

A la hora de marcar diferencias con su antecesor, Mauricio Macri, informó que no fomentará la grieta, ya que su meta es construir una sociedad 100% democrática. Así, puso énfasis en la urgencia de identificar las prioridades para que cada vez haya menos habitantes que sufran hambre. “Más de 15 millones de personas sufren de inseguridad alimentaria en un país que es uno de los mayores productores de alimentos del mundo. Necesitamos que toda la Argentina le ponga un freno a esta catástrofe social. Uno de cada dos niños es pobre”, enunció.

La primera reunión oficial de la nueva administración tendrá el fin de promover el Plan Integral Argentina Contra el Hambre, que contará con la presencia del gabinete y personalidades de la sociedad civil. La idea es que los marginados y excluidos de la comunidad sean parte de los principales asuntos de Estado.

“Esto nos exige reorientar prioridades en nuestra economía y estructura productiva. Hoy en día, las economías familiares están asfixiadas. La situación de las pymes es dramática. Queremos un Estado presente, constructor de justicia social, que le de aire a las economías familiares. Por eso, vamos a implementar un sistema masivo de créditos no bancarios que brinde préstamos a tasas fijas. El cooperativismo y la agricultura familiar serán actores centrales de nuestras políticas públicas”, sentenció.

Para Fernández, es posible garantizar la cultura del trabajo creando empleos formales que incluyan todos los beneficios de la seguridad social. Para esto, pondrá en marcha un programa de acciones que facilite que los titulares de salarios sociales se inserten en el mundo laboral, cobrando por cada una de sus labores.

Actualmente, el desempleo afecta a casi un 30% de los jóvenes; una buena estrategia para brindarle un trabajo seguro a los 1.200.000 de menores de 30 años que no trabajan ni estudian es generar becas para que se capaciten y formen en diversos emprendimientos.

Fernández reconoció que planea lanzar un Nuevo Contrato de Ciudadanía Social para unir voluntades y articular al Estado con fuerzas políticas, sectores productivos, confederaciones de trabajadores y movimientos sociales que incluyan al feminismo, la juventud, el ambientalismo, el entramado científico y los sectores académicos.

“El Gobierno anterior aplicó muy malas medidas económicas. Nosotros queremos impulsar planes que reviertan el rumbo estructural de atraso social y productivo del país. En los próximos días estaremos convocando a trabajadores, empresarios e integrantes de diversas expresiones sociales para la puesta en marcha de un conjunto de Acuerdos Básicos de Solidaridad en la Emergencia que enciendan los motores de la economía”, amplió.

A continuación, detalló la “herencia” que recibió de la gestión anterior:

- La inflación más alta de los últimos 28 años, con índices que superan el 50%.

- La tasa de desocupación más elevada desde 2006.

- Un dólar que pasó de $9 a $63 en cuatro años.

- El Producto Bruto Interno (PBI) más bajo de la última década.

- Los índices de pobreza más altos desde 2008. “Retrocedimos más de diez años en la lucha contra ella”.

- La peor deuda externa y los peores índices de indigencia desde 2008.

- Trece años de retroceso en producción industrial con 42 meses consecutivos de destrucción.

- Veinte mil empresas cerradas en cuatro años (4.229 industriales).

- Un PBI que cayó un 12,9% respecto a 2015.

“En lugar de generar dinamismo, hemos pasado del estancamiento a una caída libre. En este contexto, he decidido que no le daremos tratamiento parlamentario al Presupuesto Nacional proyectado por el gobierno saliente para el ejercicio 2020, porque sus números no reflejan ni la realidad macroeconómica, ni las realidades sociales y los compromisos de deuda asumidos”, expuso.

Según Fernández, un presupuesto adecuado solo puede proyectarse una vez que las instancias de negociación de la deuda estén finalizadas y se hayan podido poner en práctica un conjunto de medidas económicas, productivas y sociales que compensen el efecto de la crisis en la economía real. “La Nación está endeudada, con un manto de inestabilidad que desecha cualquier posibilidad de desarrollo y deja al país rehén de los mercados financieros internacionales. Para poner a la Argentina de pie, el proyecto debe ser propio e implementado por nosotros, no dictado por nadie de afuera con recetas que siempre fracasaron”, profundizó.

Fernández quiere construir un país que crezca e incluya a todos, donde haya incentivos para producir y no especular. Aquí hizo mención al Proyecto Nacional de Desarrollo que planea lanzar para que todos sean capaces de agregarle valor a las materias primas para exportar y potenciar el mercado interno.

Al momento de encaminar la economía, afirmó que pondrá en marcha políticas productivas alejadas de la lógica de la deuda y el ajuste. Al pronunciarlo, señaló que su misión es proteger a los sectores vulnerables que quedaron atrapados en el pozo de la pobreza y la marginalidad. Asimismo, confió que lo que quiere es generar nuevamente un modelo productivo que permita exportar y generar el ingreso de divisas.

“El Gobierno que acaba de terminar su mandato ha dejado al país en un default virtual. Por momentos siento estar transitando el mismo laberinto que nos atrapó en 2003. Nuestro Plan de Acuerdos Básicos de Solidaridad en la Emergencia busca resolver la situación de desorden y otorgarle consistencia económica y social a nuestra recuperación”, ahondó.

El plan macroeconómico del nuevo Gobierno es una pieza central del Proyecto Nacional de Desarrollo que comprende a varias áreas interrelacionadas, como agroindustria y manufacturas. Para orientarlo, se trabajará en nuevos ejes que transformen la estructura productiva con políticas activas que den cuenta del cambio tecnológico que vive el planeta, con interrelaciones entre industrias, recursos naturales y servicios.

Respecto al pago de la deuda, expresó que es imposible sostenerlo si el país no crece. “Buscaremos una relación constructiva y cooperativa con el Fondo Monetario Internacional y nuestros acreedores. El país tiene la voluntad de pagar, pero carece de capacidad para hacerlo. El Gobierno saliente tomó una deuda inmensa sin generar producción. Los acreedores tomaron un riesgo al invertir en un modelo que fracasó una y otra vez. Queremos resolver el problema; para esto, debemos trabajar responsablemente”, relató.

Otro punto importante de su discurso fue cuando mencionó que es preciso construir un nuevo equilibrio federal y territorial que integre a todas las provincias del país. “Argentina necesita poner fin a una estructura que muestra un país central rico pujante y un país periférico pobre. No puede haber argentinos de primera y segunda. La Argentina debe promover el desarrollo de todas y cada una de sus regiones”, subrayó.

En este contexto, narro que los Acuerdos Básicos de Solidaridad en la Emergencia contarán con la participación de todos los gobernadores, con un criterio federal innovador en clave productiva, social y fiscal. De esta manera, las provincias van a poder participar de las decisiones políticas y adquirir la visibilidad que no tuvieron durante décadas.

Además, expuso que se realizará un Plan de Reactivación de Obras Públicas que promueva actividades ecológicas sustentables, al tiempo que tratarán de cumplir con los tratados del Acuerdo de París, en pos de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. “Son proyectos de rápida ejecución destinados a mejora la seguridad y accesibilidad urbana”, agregó.

Por otra parte, se comprometió a garantizar la transparencia en la administración de los recursos destinados a la obra pública y la pauta oficial, dando a conocer –mediante diversos sistemas– las cifras que se designan a dichos servicios.

También comunicó que las secretarías de Educación, Medioambiente, Salud, Ciencia y Tecnología serían ascendidas a Ministerio, debido a que son vitales para el desarrollo del país. Los representantes elegidos para ocupar el cargo principal fueron Nicolás Trotta, Juan Cabandié, Ginés González García y Roberto Salvarezza, respectivamente.

Respecto a la relación con el mundo, anunció que llevará adelante una diplomacia comercial dinámica e innovadora a partir de una integración plural y global. “Plural porque Argentina es tierra de amistad y relaciones maduras; y Global porque dicha integración es mundial y local a la vez. Una Argentina inserta en la globalización, pero con raíces en nuestros intereses nacionales”, clamó. Al decirlo, apostó por una Latinoamérica unida e integrada.

“En los próximos días, estaremos enviando al Parlamento las bases legislativas para institucionalizar un Consejo Económico y Social para el Desarrollo, que será órgano de diseño y consenso de las políticas de Estado de la próxima década”, anticipó.

Sobre el rol de los medios, comentó que se reorientará el presupuesto de publicidad del Estado mediante otros criterios. La idea es que dejen de ser utilizados como propaganda y se presten al servicio de mejorar la calidad educativa. Asimismo, se promoverá la creación de una Gran Escuela de Gobierno federal, para que quienes se involucren en política logren ascender por mérito y no por nepotismo o acomodo.

Por último, reafirmó que quiere ser el presidente de la escucha, el diálogo y la solidaridad. En este apartado, dejó en claro que hay que pensar en los que menos tienen y no exigirle sacrificios, ya que padecen situaciones extremas. “Hasta eliminar el hambre le pediremos mayor esfuerzo solidario a quien tenga más capacidad de darlo. Si logramos detener el odio, evitaremos la caída de la Argentina. Tenemos que aprender a escucharnos sabiendo que no pensamos lo mismo”, concluyó.



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