El director del Proyecto de Cannabis y Salud y vicedirector de Centros de Investigación en Medioambiente de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Darío Andrinolo, comentó cuáles son sus expectativas en relación al desarrollo de investigaciones sobre el cultivo de cannabis medicinal luego del cambio de Gobierno.
El profesional, quien también se desempeña como investigador independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), manifestó que desde las instituciones donde trabaja estarán muy atentos a las nuevas propuestas, ya que la Argentina tiene un sistema científico y tecnológico muy avanzado para sortear obstáculos y cumplir metas.
“Estamos expectantes de lo que el nuevo Gobierno pueda hacer y proponer. Si nuestro sistema es bien financiado y sigue una línea correcta, podremos convertirnos en uno de los países más importantes en la industria del cannabis medicinal a nivel internacional. Particularmente, en el tema del cannabis, es necesario habilitar la compra de estándares que agilicen los permisos para realizar investigaciones”, expresó.
En una misma línea, sostuvo que es necesario que el Conicet recupere la autarquía que perdió cando se decretó que toda aquella investigación sobre cannabis medicinal debía pasar previamente por el Ministerio de Salud. “Me parece que el Conicet tiene que ser capaz de definir qué es lo que se puede analizar y hacerlo. Estamos esperanzados en que el cultivo que tenemos pueda crecer y abastecer a otras líneas de investigación en temas de inmunología, cáncer, desarrollo y otros asuntos específicos”, profundizó.
Cabe señalar que en los últimos años, a partir de la Ley 27.350, todos los proyectos de desarrollo e investigación vinculados con el acompañamiento del Conicet a municipios o provincias estuvieron muy trabados, ya que no se los veía como “algo bueno”. Además, las comisiones que se armaron desde el Ministerio de Ciencia y Tecnología, como la Red de Cannabis Medicinal, no consiguieron ser demasiado operativas.
Hace pocas semanas se formó una Red de Cannabis Medicinal dentro del Conicet que logró destrabar una serie de situaciones, donde los investigadores pudieron plantear las necesidades, como la habilitación de la importación de semillas y material vegetal, y otros asuntos como convenios y formas para acompañar cultivos municipales. “Nos salió un convenio con la Municipalidad de Lamadrid y estamos trabajando con el Municipio de San Vicente y otros grupos que usan cannabis en Olavarría, Rosario y Neuquén”, agregó.
Asimismo, en breve se dará inicio a un estudio clínico en el Hospital El Cruce-Néstor Kirchner (Florencio Varela) y una expansión comercial en conjunto con Bellavista Cultivos, una empresa que se encuentra en tratativas con la UNLP y el Conicet para asistir con equipamiento tecnológico los proyectos de investigación sobre el cultivo.
Tanto la UNLP como el Conicet son pioneras dentro del ámbito académico en esta clase de desarrollos, debido a que fueron las primeras en incorporar al cannabis medicinal dentro de un marco universitario para la elaboración de aceites y establecer bases para potenciar las investigaciones en el país.
Bellavista Cultivos se sumará con el objetivo de colaborar en la profesionalización de la industria en el país, aportando tecnología en las áreas de producción controlada e intensiva del cannabis medicinal. En la primera etapa, la compañía le entregó a las entidades seis artefactos de iluminación led para horticultura de alto rendimiento, que pueden ser usados para la investigación y producción medicinal e industrial. Entre enero y febrero se entregará una segunda tanda de dispositivos para el crecimiento de plantas y la propagación de esquejes.
“Empezamos con un cultivo muy simple dentro de una carpa; después lo escalamos a una habitación con mercurio y sodio, y ahora estamos dando otro paso más con la llegada de luces led de Bellavita”, subrayó Andrinolo.
Román Petreniuk, CEO de Bellavita Cultivos, explicó que los equipos poseen led especialmente diseñada para el cultivo controlado en ambientes indoors, que funciona junto con un artefacto de alta calidad resistente a la humedad. “Hemos desarrollado una combinación de espectro lumínico y potencia ideal para lo que es el cultivo indoors de plantas medicinales”, recalcó.
A su vez, desde la UNLP trabajan para solucionar algunos temas relevantes relacionados con el estudio del cannabis medicinal y su industria en la Argentina, como:
- Desarrollar métodos y estudios que permitan caracterizar plantas.
- Conocer de qué tipo son y qué quimiotipo y perpenos tienen.
- Poder realizar un control de producciones propias y ajenas.
“Entre Navidad y Año Nuevo vamos a instalar una HPLC MASA y un GC MASA, que van a ser la base central del control de calidad del cannabis. Hay que saber en qué condiciones se van a cultivar las cepas, por lo que los estudios sobre cultivo controlado son muy importantes. Vamos a utilizar una misma cepa que tenemos en el laboratorio y controlar su crecimiento con las luces normales que se utilizan en el cultivo doméstico y luces led especiales para ver si las plantas producen más cannabioides, mejores perpenos y se desarrollan más rápidamente”, anticipó Andrinolo.
El docente de la UNLP también se refirió a los frutos tempranos que se pudieron atisbar en el proceso, con excelentes resultados. “Uno salió premiado en la Expo Cannabis y lo llevamos al Congreso de Cannabis Medicinal de Berlín en noviembre. Estamos empezando con lo que son los primeros papers de trabajos publicados”, resaltó.
La propuesta de trabajo incluye el primer cultivo argentino de cannabis, desarrollado a partir de cepas locales terapéuticas que se manejan entre organizaciones que están ayudando a pacientes con cultivos solidarios en La Plata y Capital Federal. También se están realizando estudios clínicos en perros con epilepsia refractaria y acompañando el control de calidad con pacientes del Hospital Rofo.
“Trabajamos en un desarrollo de cultivo con una cepa llamada Quinto Elemento, y ponemos gran esfuerzo en los métodos de control de calidad y autocultivo”, aclaró Andrinolo.
La UNLP espera poder inaugurar entre febrero y marzo un Centro de Control de Calidad, que abarque: cannabinoides, terpenos, flavonoides, metales pesados, pesticidas, contaminación con solventes y microbiologías. El objetivo es que la Argentina cuente con un lugar para desarrollar estudios y controles fitoterapéuticos sobre los productos que se exportan.
“El grupo de investigación está integrado por la doctora Daniela Sedan, investigadora adjunta del Conicet, y trabaja en la formación de recursos humanos con un equipo de veinte personas entre el proyecto de extensión e investigación. Tenemos personal haciendo tesis, tesinas y prácticas profesionales. En febrero empezaremos a redactar una tesis doctoral sobre los efectos del cannabis en la injuria hepática”, concluyó Andrinolo.