El comienzo de la temporada alta invita a disfrutar de salidas al aire libre. Desde terrazas hasta jardines gastronómicos, compartimos las mejores opciones para comer y beber bajo el sol o la sombra.
Ubicado en el barrio de Chacarita, se trata de un bar que combina cócteles sodeados y gastronomía. Sifón cuenta con una carta diseñada por el chef Juan Barcos en la que se ofrece desde una provoleta hasta tostados sellados y crocantes risottos. El menú de bebidas, diseñado por la barwoman Ani Varela, ofrece jarras de vermú para sodear, vinos orgánicos, aperitivos y tragos de la casa como el Cynar y el Ginsódic.

El establecimiento cuenta con un patio al aire libre, un espacio en donde los visitantes pueden disfrutar del atardecer y las noches templadas en compañía de cajones de soda, plantas y reposeras.

Del campo a la mesa: esa es la consigna de este restaurante ubicado en la localidad de Cardales, que invita a un día de campo con comida orgánica. El establecimiento de 100 hectáreas cuenta con granja, huerta, una proveeduría orgánica, salón cubierto y un sector al aire libre.

Los platos siguen el ritmo de las estaciones: los protagonistas del menú son las recetas a fuego, las frutas y los vegetales que se cosechan a pocos metros de la cocina. También puede disfrutarse de brunchs con huevos de campo, pizzas napolitanas y platos del día.

Invernadero llegó para renovar el espacio gastronómico del barrio porteño de Recoleta. Ubicado al pie de la Biblioteca Nacional, se trata de un bar-restaurante que invita a disfrutar de noches veraniegas acompañadas de un buen gin con libros. Este tradicional trago se sirve tirado y elaborado con un destilado y tónica propios.

Para comer, el formato ofrecido es el de las tapas: mollejas con papas rotas, croquetas de bechamel y camembert tibio con frutos secos y miel. Invernadero cuenta con espacios al aire libre y un patio trasero a pasos de la Plaza del Lector.

Esta “terraza brunchera” propone disfrutar de un original brunch en plena city porteña. Los comensales pueden disfrutar de productos frescos con trazabilidad y combinaciones de sabores y texturas. El almuerzo tiene una proteína a elección entre cordero, pollo orgánico o pesca del día, o una opción vegana.

El establecimiento ofrece cinco guarniciones con toques propios, granola y yogur caseros, panes recién horneados, frutas frescas y postres.

Ofrece helados artesanales en una antigua casona de Palermo, además de postres a toda hora del día y café de especialidad. El establecimiento cuenta con 24 sabores de helado, partiendo de productos de temporada, sin mezclas ni esencias.