La miel de manuka es producida en Australia y Nueva Zelanda por abejas que polinizan el arbusto de manuka nativo de esos países. Científicos y defensores de este producto aseguran que tiene múltiples beneficios para la salud. Su poder curativo es originado por la acción de sus componentes.
Varios estudios científicos han demostrado que esta particular miel puede ser sumamente efectiva en diversos tratamientos medicinales; por ejemplo, en caso de heridas y quemaduras leves, gracias a su alto poder antibacteriano y antiinflamatorio.
La miel de manuka también se comercializa para la prevención y el tratamiento contra el cáncer y la reducción de colesterol alto. También está recomendada en casos de acné, diabetes, infecciones oftalmológicas y otorrinolaringológicas y problemas gastrointestinales. Para tratar heridas de grado medio se comercializa una miel en envases especialmente esterilizados y preparados.

El peróxido de hidrógeno le da a gran parte de la miel su calidad antibiótica, mientras que su principal componente antibacteriano es el metilglioxal (MG). MG es un compuesto que se encuentra en la mayoría de los tipos de miel, aunque generalmente se halla en pequeñas cantidades. La miel de manuka posee una gran concentración de este componente que proviene de la conversión de otro compuesto: la dihidroxiacetona, de alta presencia en el néctar de las flores de manuka.