A lo largo de estos últimos meses, tres empresas santafecinas dedicadas al sector de maquinaria agrícola cerraron importantes acuerdos con compañías europeas potenciando su posición en el Viejo Continente. Si bien la cosecha récord auspiciaba un buen repunte, hasta el tercer trimestre del año las exportaciones mostraban una fuerte caída, en tanto que el incremento de las unidades vendidas en el país apenas ascendía a un 4%. En este contexto, la devaluación del peso produjo un desplome en las importaciones que protegió a las industrias locales, volviéndolas más competitivas.
Con este panorama, muchas firmas argentinas pudieron profundizar sus vínculos en el exterior a partir de la producción de equipos en conjunto. Una de ellas fue Bernardin, que a poco tiempo de cumplir sus primeros cien años de vida cerró un convenio para fabricar artículos en Polonia y ampliar su clientela dentro de Europa del Este.
“A raíz de que empezamos a desarrollar no solo el mercado polaco sino todo lo que es la comunidad europea, tomamos la decisión de que lo que mandamos desde Argentina comenzaremos a fabricarlo allá desde 2020”, expresó José Luis Pasquetta, titular de Alfaterra, empresa que controla la marca. La iniciativa se llevará a cabo gracias a un convenio con la compañía Awemak, ubicada en la ciudad de Przedborz.
Que se haya escogido Polonia entre tantos países no es aleatorio, ya que la República –al estar dentro de la comunidad europea– goza de grandes beneficios arancelarios aunque no cuenta con la mano de obra más competitiva de la zona. También se eligió porque limita con Ucrania, otro lugar donde Bernardin tiene negocios. “Actualmente, muchas marcas internacionales están tratando de ir allí para fabricar, debido a que tienen altos estándares de calidad a un costo aceptable”, agregó Pasquetta.
Por otra parte, Super Walter, la pyme fundada en 1957 en la ciudad de Las Parejas, desembarcará en Rusia, donde tiene un pacto con Almaz, de Siberia Occidental. El acuerdo se forjó en el marco de la última feria Agritechnica, el evento anual más importante del sector.
“Es una alianza que irá de menor a mayor en un plazo de cinco años. Al principio, ellos nos compran las sembradoras competas. Luego, irán viendo qué partes pueden desarrollar allá”, explicó Adrian Scarpeccio, socio de Búfalo SA, empresa que aglomera la marca.
El convenio establece una primera tanda de veinte unidades en doce meses, para más adelante ir incrementando la cantidad en un orden del 20% anual. “Nos ayuda porque ellos compran durante una temporada que acá no se trabaja mucho, de enero a mayo”, alegó Scarpeccio.
Además de este contrato, están en tratativas con una empresa alemana para producir una máquina especial que se adapte a la comunidad europea con nuevas pautas ambientales.
La última firma de esta lista es Ombú, que en agosto selló un acuerdo con una marca francesa. Cabe señalar que desde 2011 mantenía negocios con Sudáfrica, mientras que desde 2016 forjó vínculos con Rusia.
“La propuesta que se dan las empresas no es ir a vender un producto sino estar atento a este tipo de producciones integradas en conjunto”, reconoció Danilo Gribaudo, gerente de Comercio Exterior de la marca.
De esta manera, la empresa logró registrar excelentes índices de comercio exterior, luego de años bastante complicados. “El mundo está ansioso por producir con su propia tierra. El sector tiene mucho futuro”, concluyó Gribaudo.