Ernesto Fernandez Taboada, director ejecutivo de la Cámara de la Producción, Industria y Comercio Argentino-China (Argenchina), expuso los principales argumentos por los cuales la clase media China es el mayor mercado mundial.
El mundo está presenciando el fenómeno de los países del Sudeste Asiático que viven un veloz crecimiento de sus clases medias. Hasta hace sólo 70 años China no poseía clase media, ya que el 80% de la población era analfabeta y las posibilidades del progreso económico eran nulas. Desde su creación como República (1949) hasta la fecha, el denominado `gigante asiático´ ha iniciado un camino de transformación exponencial a nivel mundial.
De acuerdo a las estadísticas, China cuenta con una población que asciende a las 1.400 millones de personas, prácticamente el 20% de la población mundial. Con una tasa de desempleo del 4%, tiene 919 millones de personas en edad laboral, una masa de trabajadores única en el mundo pero que está disminuyendo debido a la menor cantidad de nacimientos y circunstancias económicas como la robotización en la industria; en tanto, la expectativa de vida aumentó a 72-80 años: “Más del 50% de la población es urbana, un fenómeno que se ha producido en los últimos 30 años. La población rural es menor al 50 %, está disminuyendo debido a los esfuerzos del gobierno para urbanizar la mayor cantidad de gente y esto permitirá tecnificar el agro”, explicó. En el agro chino las unidades económicas son de ½ hectárea en promedio, las políticas gubernamentales apuntan a tecnificar más superficie y obtener una producción agrícola más eficiente: “Para quienes estudian la posibilidad de hacer negocios con China y vender a la clase media china, tienen que dirigirse a las provincias del litoral marítimo donde se concentra la mayor cantidad de habitantes”, manifestó.
La clase media constituye más del 20% de la población de China, 320 millones de personas. Respecto a la concepción de clase media China como el mayor mercado mundial, ciertos índices nos ayudan a comprender su crecimiento: la cantidad de automóviles en China es un buen indicador: ascendió a 8. 540.000 unidades en 2018. Sobre los ingresos de la clase media, el 70% de la población urbana gana más de USD500 por mes y el salario mínimo vital en China es de USD130/140 mensuales.
Según el primer ministro chino, Li Keqiang, en los últimos años creció el bienestar y el ingreso promedio de la población en un 7,4% mientras que para el jefe de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, China tiene el grupo de ingresos de clase media más grande del mundo. Se prevé que en 2022, más del 50% de los chinos pasarán a ser de clase media con un ingreso de entre 20 mil a 40 mil USD anuales.
De acuerdo a McKinsey, una de las principales consultoras mundiales, los chinos pertenecientes a la clase media optan por comprar productos premium, importados, de mayor calidad y variedad, y se prevé que en 2030, más de la mitad de las familias urbanas pasarán a ser de parte de la clase media alta.
Respecto al consumo, para el director ejecutivo de la Cámara, se está produciendo una reducción de la brecha entre la gente de la ciudad y del campo debido a la utilización de los negocios electrónicos y del e-commerce que permite a la población rural acceder a un mayor beneficio de compra de productos: “El consumidor chino medio es aspiracional, precursor, le gustan los nuevos productos y es exigente en cuanto a calidad y exclusividad”, dijo. Hubo una gran modificación de los hábitos de consumo en China debido a una nueva diferenciación de clases sociales y los jóvenes están incorporando nuevos hábitos como el vino, la manteca, el queso, el pan lactal en rodajas, entre otros: “El 28,5% de las ventas globales de productos de lujo se realiza en China y los consumidores chinos gastan cada vez más”, expresó.
En cuanto a exportaciones, China inauguró una nueva ruta de la seda hace dos años
llamada One Road-One Belt (un camino-un cinturón) que significó la puesta en práctica de diferentes líneas de ferrocarriles que parten de varias ciudades chinas y alcanzan las principales capitales europeas y africanas facilitando la exportación e importación de productos. Respecto a la logística, el comercio con China exige tener productos en stock debido a las distancias: “El embajador argentino, Diego Guelar, ha trabajado fuertemente para inaugurar tres sitios en las zonas francas del norte, del centro y del sur de China donde pueda haber productos argentinos depositados listos para la entrega posterior a la venta”, explicó. Sobre esto, el director destacó la importancia de una articulación público/privada para la promoción y comercialización de los productos argentinos.
Recientemente, el Gobierno chino ha realizado una rebaja en derechos de importación de muchos productos que exporta Argentina, como arándanos, langostinos, camarones, alimentos para mascotas, entre otros. Esto beneficia al país ya que hoy el arancel promedio de importación en China es de solamente del 7%.
Sobre los condicionamientos de sanidad, los productos alimenticios y bebidas tienen que ser previamente intervenidos por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). China se convirtió en el mayor comprador de carne vacuna argentina: “En ese sentido tenemos que hacer un reconocimiento a la labor que está haciendo el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA): instalando con gran éxito un comedor para los importadores chinos, es la mejor forma de publicitar nuestras carnes”, dijo.
En 2017 China importó 53 mil millones de toneladas de alimentos con un aumento del 36% respecto al año anterior; Argentina es el décimo proveedor de alimentos a China.
“El país está avanzando gracias al IPCVA, al Wine Shop Argentina, a la embajada Argentina, nuestra cámara y otras instituciones como la Agencia Argentina de Inversión y Comercio Internacional. Estamos todos unidos haciendo un esfuerzo para promocionar los productos argentinos”, concluyó.