l uso indiscriminado de herbicidas y la falta de rotación de cultivos se convirtió en una amenaza para el control de las malezas. Para los especialistas es necesario volver a las fuentes y generar un cambio cultural que implique la puesta en marcha de herramientas químicas acompañadas por distintos tipos de prácticas agronómicas para el control de esa resistencia.
Según la Red de Evaluación de Malezas (REM), en los últimos años han aparecido entre cuatro y cinco tipos de malezas resistentes al glifosato y a otros grupos químicos. “Tenemos 28 biotipos declarados resistentes a determinados grupos de herbicidas. De estos, al menos tres son resistentes al glifosato y a las ALS (sulfonilureas)”, explicó el técnico Sebastián Dedominici.
La Argentina también se enfrenta al arrendamiento de casi el 70% de sus campos y en muchos casos por corto período de seis meses y sin tener en cuenta los tratamientos para el control de las malezas ni la reposición de los nutrientes. “Los arrendamientos deberían realizarse por un mínimo de diez años y deberían incluir estrategias para el manejo y control de las malezas, inclusive con los herbicidas viejos. Debemos volver a la fuente”, expresó Juan Carlos Papa, ingeniero del INTA Oliveros.
Dentro de las principales causas que colaboran a la resistencia de malezas se encuentran la falta de rotación en los cultivos y la aplicación de herbicidas con un solo mecanismo de acción. Aquí te dejamos una serie de recomendaciones que proponen los expertos:
- Realizar un monitoreo permanente en los lotes lo más temprano posible.
- Armar un esquema de control que incluya tanto las herramientas químicas y las culturales, como la rotación de los cultivos.
- Identificar las malezas presentes en el lote.
- Rotación los principios activos (productos) y cultivos.
Para el control de esta maleza anual, se sugiere realizar los tratamientos con herbicidas en la etapa pre-emergente a su surgimiento (primavera). Para un cultivo de soja, el formulado puede incorporar 96% de metolacloro y un 50% de sulfentrazone.

Para su monitoreo, deben realizarse controles durante el otoño y el invierno, con la planta en estado de roseta, ya que vegeta y desarrolla las raíces en invierno. Para combatirla, debe aplicarse glifosato junto con Ecopart EC (hormonales) y dicamba.

Se recomienda usar los gramicidas que hay en el mercado para atacar los biotipos que existen. Si se observa resistencia, se pueden aplicar otras herramientas químicas en el período pre-siembra como imazetapir o metolacloro.
