a dependencia de las economías sudamericanas respecto de la explotación de petróleo es puesta en duda por economistas de la región. Los especialistas advierten sobre la falta de políticas públicas para un desarrollo económico y sustentable de Latinoamérica.
Pensar más allá del petróleo y del gas no parece ser una tarea fácil. Los gobiernos sudamericanos se encuentran en un callejón sin salida a la hora de proyectar el desarrollo de sus recursos productivos. Para los especialistas, la abundancia de recursos naturales y de fuentes de energías renovables está siendo desperdiciada por los gobiernos de la región. El continente americano ha demostrado ser incapaz a la hora de diversificar su economía de manera estratégica lejos de las materias primas, enfrentando lo que parece ser un callejón sin salida.
En esta línea, los inversores extranjeros aprovechan de lleno las ventajas comparativas de América: la inversión extranjera aumentó U$S17.800 millones, mientras los gobiernos de México, Argentina, Brasil y Guyana continúan impulsando la explotación de hidrocarburos.
Los cuestionamientos ambientales ante las sequías en Centroamérica, Brasil y Chile, el derretimiento de los glaciares en la Patagonia y las inundaciones en Perú han centrado el foco de atención en los riesgos que implica una economía basada en el petróleo.

Chile ha demostrado cierta maduración respecto a esta problemática promoviendo la inversión en energía renovable: la generación de energía solar y eólica en el desierto de Atacama y la compra de la flota de ómnibus eléctricos más grande de la región son dos de las acciones más importantes en este sentido.