n grupo de mujeres pertenecientes a la organización La Casa de la Mujer del Nordeste (CMN) custodia la caatinga brasileña, un bioma exclusivo del país amenazado por la deforestación y la pobreza. La iniciativa apunta a convertir a las mujeres en agentes de cambio dentro de su comunidad.
El proyecto fue impulsado por la Casa de la Mujer, una organización no gubernamental que lleva más de treinta años trabajando por los derechos de las mujeres brasileñas. Desde el grupo y, junto con el apoyo del municipio de Pajeú, se propuso combinar el fortalecimiento y la autonomía económica y política de las trabajadoras a través de una conciencia agroecológica basada en el feminismo y la igualdad racial. A partir de las prácticas de las trabajadoras, se pretende contribuir a la disminución del impacto causado por la desertificación en la región: un “bosque blanco” que ocupa el 10% del territorio brasileño en el norte del país y que está siendo amenazado por la deforestación. El bioma custodiado cuenta con varias especies vegetales en extinción como la aroeira, el manndacaru y la baraúna.
La convocatoria a grupos de mujeres para aunar esfuerzos para la preservación de la biodiversidad fue todo un éxito. Las mujeres agricultoras del municipio de Pajeú intervienen en la recuperación de áreas degradadas, habiendo rescatado y replantado hasta el momento más de 49.000 plantas nativas.
Las trabajadoras fueron formadas en educación ambiental y prácticas agroecológicas. Como parte de una política de desarrollo rural, la asesoría técnica de la CMN fue la encargada de formar y capacitar a través de cursos y talleres sobre producción agroecológica, manejo del suelo, plantación, soberanía y seguridad alimentaria.
Actualmente las mujeres reciben capacitación en técnicas de recuperación del suelo y en el uso eficiente y responsable del agua a través de talleres prácticos. De esta manera, las trabajadoras pueden convertirse en agentes de cambio para sus comunidades: “Las estrategias de desarrollo rural, como las que han beneficiado a estas mujeres de la caatinga brasileña, son herramientas que permiten a los países de América Latina y el Caribe hacer del campo un referente del progreso económico, un baluarte de nuestra riqueza natural”, indican desde la CMN.
