arias razones justifican el descenso de la Argentina desde 1945 al día de hoy en la tabla de posiciones de exportaciones globales: inestabilidad macroeconómica, cambios reiterados (y deficiencias) en el entorno legal e institucional en el ambiente productivo, problemas en el acceso a servicios y, además, en el acceso a mercados.
“Se debería comenzar por poner en orden el entorno productivo, empezando por la recuperación de la estabilidad”, aseguró Marcelo Elizondo, especialista en negocios internacionales. De acuerdo con el consultor, la tasa de inflación mundial fue en 2018 de 2.46%, según el Banco Mundial y ha descendido sistemáticamente desde el 12,4% en 1980. “En Argentina será este año de alrededor de 60%”, indicó.
Sobre el tratamiento impositivo de las empresas, Elizondo explicó: “La Argentina está, comparando los diversos países en el mundo, ubicada en el lugar 169 en el planeta –esto es, dentro de las 25 peores en la materia– en la calidad del sistema impositivo. La tasa de contribución es del 106% de utilidades para las empresas –que es de las mayores del planeta–, pero a ello se añaden las reformas constantes que generan costos de adaptación y la burocracia del ineficiente sistema”.
“El crédito doméstico al sector privado en el mundo equivale al 129% del producto y en la Argentina en 2018 fue de solo 16%. Este año es inferior aún, mientras que en Latinoamérica el promedio es del 49%”, manifestó el consultor, a lo que añadió: “Todo ello lleva a problemas de generación de oferta exportable; la tasa de inversión en relación al PBI en la Argentina es, este año, la mitad del total mundial”.
Por lo tanto, según el especialista, por un lado hay que “mejorar la calidad de ingreso de nuestras empresas en mercados externos a través de acuerdos internacionales que no solo reduzcan aranceles para productos, la tasa promedio que pagan productos argentinos en el ingreso a mercados externos es más que duplica la que pagan la mayoría de nuestros vecinos en la región, sino que generen confluencias regulatorias”; y, por el otro, “organizar la oferta exportable para que prevalezca en base a atributos competitivos modernos y que, a la vez, ingresen en las modernas cadenas trasnacionales de valor”.
Finalmente, opinó que para dar un salto exportador “se requieren cambios en varios frentes y reformas de fondo en políticas, empresas y estrategias”.