a higiene y la salud no escapan al ámbito de la gastronomía. La ciencia de la bromatología brinda las herramientas necesarias para cocinar de una manera segura y evitar la contaminación de los alimentos.
Para evitar riesgos en la conservación y manipulación de los alimentos, los especialistas brindan tips para incorporar a nuestros hábitos culinarios:
Las manos son la principal fuente de transporte de microorganismos. Efectuando un lavado, evitamos contraer enfermedades transmitidas por alimentos y contaminaciones cruzadas. Se recomienda un lavado de veinte segundos después de manipular un alimento tanto crudo como cocido, al igual que antes de empezar a cocinar y a comer.

Se recomiendan tablas plásticas o de vidrio. Es necesario tenerlas identificadas, una tabla destinada a la manipulación de alimentos crudos y otra para los cocidos. “No deben estar en contacto entre sí porque, por más que estén limpias, en las micro grietas puede haber algún tipo de contaminación, especialmente en la tabla utilizada para crudos”, explica Erica Piytaro Hoffman, ingeniera en alimentos.

Se aconseja el lavado de los vegetales para su conservación. El proceso recomendado consiste en colocar los vegetales en una bacha y lavarlos uno por uno. Luego, dejarlos diez minutos en reposo con agua hervida y unas gotas de lavandina (apta para desinfección de alimentos). Finalmente, se debe retirarlos, secarlos con papel descartable y guardarlos en la heladera.

Todos los alimentos deben descongelarse, preferentemente en heladera o, como segunda opción, en microondas. Se recomienda evitar descongelar y volver a congelar a menos que se realice una cocción del alimento.

La frecuencia se determina en base al uso y a la cantidad y tipo de alimentos que contengan. Se aconseja hacerlo una vez por mes con guantes y utilizando detergente, limpiador multiuso y bicarbonato de sodio.

Es importante diferenciar los tipos de recipientes y si son aptos o no para microondas.
