l mundo asiste a un constante debate entre combatir el cambio climático y el avance de las industrias. En un contexto en el que China dispuso el cierre de cientos de plantas agroquímicas, como parte de sus nuevas medidas medioambientales, la eterna discusión vuelve a ponerse sobre la mesa.
Para Shaul Friedland, vicepresidente ejecutivo y CCO de Adama Global, hay dos temas que no pueden escapar de cualquier agenda mundial que pretenda la preservación de los recursos: la preservación del recurso del agua y la utilización de los agroquímicos. Respecto al caso chino, manifestó que “el Gobierno está muy estricto con plantas que contaminan el aire, los ríos y la naturaleza. No se podía seguir con que cada uno ponía una planta sin importar los desechos que genera”.

Adama es una de las compañías líderes mundiales en protección de cultivos asociada con el grupo chino ChemChina, que mostró un crecimiento del 7% contra un 3% de la industria en general.
Según el ejecutivo, la demanda de alimentos crecerá exponencialmente y la industria solo podrá abastecerla con la utilización de tecnología. En esa línea, defendió el uso de agroquímicos. “Hoy, la forma que veo para tener rendimientos más altos es solo a través de la tecnología. Ya no queda superficie para que crezcan más los cultivos”, señaló Friedland, y agregó que “sin ellos no hay comida”. También resaltó la necesidad de generar estrategias de comunicación para construir canales de diálogo y hablar sin tabúes al respecto, a la vez que destacó el aspecto primordial del agua como recurso clave para la eficiencia de la agricultura del futuro.
Esta compañía mundial invierte continuamente en la reducción de su huella ecológica y en la medición de su impacto ambiental –uso de recursos naturales, consumo de energía y emisiones de contaminantes del aire–, en un esfuerzo por rastrearlos y reducirlos. Además, cuenta con instalaciones para tratar las aguas residuales peligrosas y lograr reducciones significativas en los residuos de carbono orgánico total y reducciones en los residuos peligrosos. Para reducir las emisiones en sus instalaciones de fabricación desarrolló sistemas de monitoreo permanente para identificar y medir la presencia de ciertos contaminantes en las emisiones de la chimenea; exámenes regulares de chimeneas en coordinación con los ministerios locales y nacionales de protección ambiental; instalación de sistemas de absorción y adsorción para purificar gases y olores emitidos por los sitios de fabricación y operaciones de oxidantes térmicos de alta eficiencia para neutralizar contaminantes orgánicos volátiles de las emisiones de gases en las instalaciones de producción.
En un esfuerzo por minimizar los riesgos para el medio ambiente y el efecto de sus operaciones Adama realizó importantes inversiones para garantizar el cumplimiento de las leyes de protección ambiental con respecto al tratamiento de aguas residuales industriales. Sobre el consumo de agua, la compañía cuenta con una planta para desalinizar las aguas residuales tratadas en su fábrica de Neot Hovav. Esta instalación recicla agua de buena calidad y reduce la cantidad de aguas residuales concentradas que se transfieren a las piscinas de evaporación, lo que reduce la necesidad de salinificación de los estanques, lo que genera ahorros considerables en agua.
