a hidroponia es parte de los sistemas de producción llamados “cultivos sin suelo“, donde los nutrientes llegan a la planta a través del agua, de forma artificial. Su nombre proviene de dos palabras griegas hydro que significa agua y ponos que significa trabajo.
En Argentina, este sistema tiene un mercado sin explotar.
La hidroponía permite atender necesidades alimenticias sin pensar en grandes emprendimientos, ya que podemos lograr cultivos hidropónicos en casa, en el jardín o en la azotea ya sean hortalizas, flores y hasta pequeños arbustos o frutillas, para obtener alimentos saludables. Además, especialistas indican que su cuidado es una buena forma de terapia, ya que ayuda a bajar los altos niveles de estrés.
En estos sistemas el medio de crecimiento y/o soporte de la planta está constituido por sustancias inertes o estériles y donde la nutrición de la planta es estrictamente externa.
En ese sentido, se obtienen cultivos con mejor sanidad y calidad, lo cual es valorado por los consumidores. A su vez, estos productos se colocan muy bien en cualquier mercado gracias a sus características distintivas como color, sabor y tamaño.
Una de las ventajas que tiene la hidroponía sobre el cultivo en tierra es que permite una mayor concentración de plantas por metro cuadrado. Esto es muy notorio cuando cultivamos plantas como frutillas y lechugas.
Además, existe un control sobre la nutrición vegetal gracias al uso de soluciones nutritivas; permitiendo obtener un fruto estandarizado, de mejor tamaño y calidad. En muchos casos, el tiempo de desarrollo de la planta se acorta, como por ejemplo en las lechugas, donde en tierra su ciclo antes del consumo es de aproximadamente de tres meses y medio, cuando con la técnica hidropónica de raíz flotante las podemos cultivar en tan solo un mes y medio, a partir de su germinación.
A su vez consume una cantidad mucho menor de agua que un cultivo en tierra, ya que en tierra el 80% del riego se infiltra a las capas inferiores del terreno y otro porcentaje se evapora. En ese sentido, la hidroponia evita totalmente la infiltración del agua así como gran parte de la evapotranspiración, ya que el cultivo se realiza en general en locales cerrados, con humedad relativa elevada.
Es el más sencillo de realizar, de bajo costo y no demanda el uso de energía extra. Consta de un recipiente en donde se coloca la solución nutritiva y sobre ella flotando la plancha de espuma que soporta las plantas.
En este sistema es necesario realizar un cambio de solución semanalmente o al menos renovar parte de ella. Además se requiere de la aereación del sistema por medio de agite de la solución diariamente.
Las desventajas de este sistema consisten en la necesidad de formulación frecuente de la solución nutritiva, la necesidad de aerear el medio y prever la contaminación del soporte de espuma por algas que encuentran su fuente de alimento en la solución nutritiva, incentivadas por el acceso a la luz. Requiere además de un consumo importante de agua.
En este sistema los cultivos que mejor se adaptan son aquellos de hoja como lechuga, espinaca y el de plantas aromáticas.

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