estacó que en los últimos tiempos las fuertes precipitaciones en cortos períodos de tiempo son lo más llamativo. Y alertó que el fenómeno también debe acelerar cambios en la forma en que se hace agricultura en la provincia. Así, sugirió cuidar más el suelo y plantar árboles que actúen como cortinas forestales para desalentar el fuerte efecto del viento y el agua sobre la tierra.
“Particularmente nosotros tuvimos una cantidad extraordinaria de agua caída, que influyó sobre los cultivos. Así, tuvimos pérdidas de hoja en yerba mate, por ejemplo. Después hubo un atraso en los ciclos de brotación de las plantas. En particular en los frutales se está viendo una variación muy grande”, comentó.
En particular y para el año en curso, recordó lo que ocurre con las plantas de uva de mesa. “En Aristóbulo trabajamos con variedades de uva que ya para noviembre están maduras, pero como el régimen de lluvias ha variado, eso influye sobre la fructificación y el desarrollo. Ahora, por ejemplo, las plantas recién están con floración. Es un atraso muy importante y no suele ocurrir”, explicó.
Agregó en tanto que “también está la incidencia de los hongos que atacan a los frutales. En cítricos, por ejemplo, este año se vio un ataque importante, pero las especies más sensibles o no tradicionales de la zona son las que están siendo más afectadas. Después, incluso la yerba mate sufre después de largos períodos de lluvia, porque pierde más hojas”.
Ante los cambios, Martínez recomendó que “a nivel de cultivo lo que hay que hacer es cuidar el sistema, que significa cuidar el suelo. Cuidar la producción de materia orgánica, que el suelo tenga su cobertura. Con las lluvias se arrastra más materia orgánica provocando la erosión. Todo el sistema misionero se ve comprometido y en destrucción. Tiene que ser imprescindible el armado de cortinas forestales cada cinco hectáreas, que cuiden plantaciones”.
A pesar de hacer hincapié en las lluvias, Martínez advirtió tener en cuenta también los períodos de seca como un peligro: “Si hacemos una suma y resta en el año de cómo se distribuye la lluvia, tal vez tengamos un déficit. Recuerdo que hace unos años se publicó que estábamos yendo por más de 20 años de déficit hídrico. En Misiones hay miles de hectáreas de yerba mate que se están degradando por la erosión. En la Argentina, de los 30 millones de hectáreas productivas, hay casi un 80 por ciento que está en constante peligro de procesos erosivos.
El Territorio