egún un informe de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), las economías regionales, la papa, el tabaco, la forestación, las manzanas, las peras y la vitivinicultura fueron las actividades más afectadas por la crisis en 2019, ya que no mostraron ningún crecimiento durante el año pasado.
En lo que respecta al cultivo de arroz, desde hace un año que los indicadores no arrojan una mejora en la producción ni en el precio. En 2019, la producción disminuyó un 12% en relación a 2018, en tanto que el consumo cayó un 4%.
En cuanto a la forestación, sigue con los precios atrasados, aunque registró un incremento en las exportaciones del 16%. “El problema estructural es la sobreoferta de madera madura, lo que hace que los precios no se acomoden a la inflación y las condiciones de pago difieran entre 30 y 120 días”, indicó el reporte.
En relación a la situación general en que se encuentran la mayoría de las economías regionales, el presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto, sostuvo: “La falta de financiamiento y la presión tributaria inciden en el rendimiento y en la constitución del precio, porque tenemos altos valores en los insumos, siendo que algunos de ellos están dolarizados”. Además, el ejecutivo remarcó que la problemática se acrecienta por las altas tasas de interés de los créditos y la recesión de la economía.
En el caso de la leche, el informe manifestó que el consumo interno disminuyó un 6%. La exportación de ovinos, en tanto, registró una caída del 16%. En cambio, los cítricos, el maní y el algodón se mantuvieron por encima de la inflación, pero en constante alerta por los elevados costos de producción.
“Las economías regionales están más vinculadas al mercado interno que al externo y, justamente, es el sector en el que más se hace sentir la competitividad. El consumo en algunas actividades no ha subido; hay una tendencia decreciente. Lo mismo pasa con la agricultura, ya que el mercado interno no tiene la posibilidad de adquirir stock”, explicó el directivo.
Asimismo, subrayó: “Buscamos que se reviertan las políticas diferenciales, de acuerdo con el ciclo agrícola. Todas las economías se han descapitalizado. Para los productores, usar la tecnología implica tener una política crediticia, y la alternativa que tiene el sector es Fondagro y Fondep, que son herramientas que han servido a las pymes, pero el sector macro está en inviabilidad”.
En este contexto, Iannizzotto manifestó que la situación preocupa mucho al sector agrícola, especialmente en las actividades más golpeadas –como el tabaco, la manzana, la pera y la papa–, ya que si bien los precios registraron una mejoría en diciembre del año pasado, no fue suficiente para poder recuperar lo perdido. Por ejemplo, en el caso de la leche, si bien hubo una desaceleración de los precios, la exportación y el consumo interno continúan en caída.
Por último, el presidente de Coninagro se refirió a la vendimia y a la cosecha de peras y manzanas que está por empezar. “Esperamos que haya una gran producción. El agricultor generalmente recibe bajo precio y en la góndola el consumidor tiene que pagar precios muy caros; todo esto se da porque inciden los costos de la logística y la presión tributaria”, concluyó.