n el marco del proyecto para la reintroducción de muitúes llevado adelante por la fundación Rewilding Argentina –ex CLT Argentina–, siete ejemplares de esa especie fueron liberados en el norte de la Reserva Natural Iberá. La especie se encuentra catalogada como vulnerable a nivel global y de alta prioridad de conservación.
El muitú, cuyo nombre científico es Crax fasciolata, es un ave de gran porte que pertenece a la familia de los crácidos, de la que también forman parte las pavas de monte y las charatas. Dicha familia es una de las que se encuentran en mayor riesgo, ya que la mitad de sus especies poseen algún grado de amenaza, ya sea debido a la pérdida de hábitat o a la caza.
En el caso del muitú, la principal amenaza que padece la especie tiene que ver con la pérdida de terrenos de bosques, que es su hábitat natural. De acuerdo a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés), en los últimos años hubo una disminución considerable en el número poblacional de la especie.
Sebastián Di Martino, coordinador del proyecto de conservación y manejo de las reservas de Rewilding Argentina, señaló que el muitú “antes habitaba en selvas y bosques del nordeste del país. Desapareció de misiones, Corrientes, del norte de Santa Fe y de la mayor parte de Chaco y Formosa, donde quedan algunos grupos”.
En el caso puntual de la provincia de Corrientes, la especie se encuentra extinta desde hace cuarenta años, cuando se vislumbraron los últimos ejemplares en la localidad de Ituzaingó.
Cabe destacar que, al igual que el guacamayo rojo, el muitú cumple un papel ecológico fundamental como dispersor de semillas de gran porte que otras especies no llegan a consumir, lo que ayuda a acelerar la regeneración de los bosques.
En septiembre del año pasado llegaron al país seis hembras y cuatro machos provenientes de Brasil. “Para poder reintroducir la especie tuvimos que recurrir al Refugio Biológico Bela Vista, de Foz de Iguazú, gestionado por la empresa hidroeléctrica Itaipú, ya que en la Argentina casi no quedan ejemplares en estado silvestre ni en cautiverio”, explicaron desde la fundación. Una vez que llegaron a nuestro país, los ejemplares atravesaron un período de cuarentena para corroborar su estado de salud, y luego fueron trasladados a un jaulón diseñado para la especie en Yerbalito, un sector del norte de la Reserva Iberá. “Les enseñamos a reconocer los frutos nativos y a anidar en lo alto de los árboles, ya que es lo característico de la especie. Después de un período de dos meses, abrimos la puerta del jaulón a siete de estos individuos”, indicó Di Martino.
Los tres ejemplares restantes que continúan en el jaulón serán liberados en breve. Los que ya han sido soltados siguen siendo monitoreados: se les suministra una dieta suplementaria a base de frutos nativos y cuentan con un emisor DHF, un dispositivo que emite una señal de radio que permite localizarlos para ver cómo se están desenvolviendo, si están alimentando bien, si poseen alguna lastimadura o hacia qué lugares del bosque se trasladan.
El proyecto de reintroducción de esta especie estuvo liderado por el equipo de Rewilding Argentina, en conjunto con el Gobierno de la Provincia de Corrientes y la Secretaría de Ambiente de la Nación.