nte una brusca caída de las exportaciones de carne a China, estiman que habrá una pérdida de US$450 millones por la cancelación de los negocios del país asiático. La desaceleración provocará la concelación de contratos y obligará a renegociar con los importadores.
El fenómeno es resultado de una crisis recesiva por parte de China, que genera un fuerte impacto a nivel mundial. El principal destino para la carne argentina está cambiando las reglas de juego, generando incertidumbre en el sector ante una posible merma de ingresos.
De acuerdo a los datos del Consorcio de Carnes Argentinas (ABC), de cuatro dólares que ingresan por exportaciones de carne vacuna, tres corresponden a ventas realizadas a ese mercado. “Los volúmenes exportados en el primer mes de 2020 se redujeron a un 19,1% respecto al último mes de 2019, ya que que de las 89.000 toneladas enviadas en diciembre se pasó a 72.000 tonelas en enero”, indica el informe.
Según cálculos de los exportadores, la merma significará una caída de los ingresos para la industria frigorífica de US$450 millones en dos meses. Además, debido a la incidencia del coronavirus, podría acrecentarse durante el mes de febrero. “La curva de caída que ya registran los datos de los exportadores va a incrementar su significación negativa”, expresó Mario Ravettino, presidente del ABC.
Los exportadores uruguayos y brasileños también se ven afectados ante la renegociación de contratos, con una caída en los valores de entre un 33% y un 38%, pasando de un precio de US$6.500 y US$7000 por tonelada, respectivamente, a US$4.000 y US$5.000.

En este contexto, los exportadores a nivel mundial ponen en duda la recuperación de las compras por parte de China. El abrupto quiebre en la política de compras del país asiático, sumado a la propragación del coronavirus, genera un marco de incertidumbre global.