l sector energético, estrella durante la gestión de gobierno de Mauricio Macri, produce un récord de producción al margen de la inestabilidad de la economía argentina. A pesar de la rebajada de la Subsecretaría de Energías Renovables a Dirección Nacional, la maduración de las inversiones en los últimos años lleva a la industria a un crecimiento energético récord.
Ante las nuevas decisiones tomadas desde el Ministerio de Desarrollo Productivo, y en un contexto de crisis estructural, los empresarios del sector energético esperan en las próximas semanas el ingreso de nuevas inversiones con la entrada en funcionamiento comercial del Parque Eólico (PE) Arauco II –con inversiones del Gobierno de La Rioja y de la estatal Integración Energética Argentina (Ieasa)– y el PE Energética I en Bahía Blanca, construido por la multinacional estadounidense AES.
La posible designación de la outsider, Andrea Polizzotto Bacur, al frente de la nueva dirección, sumado al hecho de frenar las licitaciones públicas hasta que baje el costo de financiamiento y se libere la capacidad de acceso al transporte de electricidad, ponen en duda la renegociación de los contratos garantizados por el Banco Mundial.
En este sentido, las principales preocupaciones del sector giran al congelamiento tarifario –lo que implica una mayor erogación del Estado nacional en concepto de subsidios– junto a las demoras en los pagos de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) a las generadoras.

En este contexto adverso, la energía eólica avanza a paso firme. A pesar de los obstáculos, la energías renovables alcanzaron una potencia de 2004 MW, abasteciendo al 12% del Sistema Argentino de Interconexión (SADI) mientras que, la potencia instalada en los parque eólicos, solares y pequeñas hidráulicas llegó a los 2700 megavatios (MW).
Respecto al mediano plazo, se sumarán 179,8 MW en las próximas semanas con la entrada en operación comercial de dos parques eólicos en la Patagonia y próximamente en la provincia de Jujuy.