Comerciar con Brasil: una economía sudamericana pujante

Brasil invierte US$16.000 millones en la Argentina, que generan 50 mil empleos directos. En cambio, nuestro país coloca US$13.000 millones en el gigante sudamericano, lo equivalente a 40 mil puestos

Comerciar con Brasil: una economía sudamericana pujante
jueves 13 de febrero de 2020
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egún los especialistas, el superávit comercial con Brasil de US$1.017 millones en 2019, el primero en 17 años, no es fácil de sostener este 2020. Un ejemplo de ello fue lo que sucedió en el mes de enero: la pérdida en el saldo del intercambio fue de US$20 millones, una cifra muy distinta en comparación con lo que sucedió en el mismo mes del año anterior, cuando hubo un superávit de US$120 millones.

El año pasado, la recesión argentina fue clave para compensar el retroceso interanual del 4,5% que se registró en las importaciones. La buena noticia es que la economía brasileña está más consolidada hacia adelante, con un crecimiento proyectado del 3%, lo que genera más oportunidades a los empresarios argentinos.

El exembajador argentino en Brasil, Carlos Magariños, está convencido de que hay que seguir trabajando en dos factores: 1) el lobby importador argentino; y 2) el avance con el comercio sobre las regiones brasileñas que vienen creciendo fuerte y a las que la Argentina les vende poco. “Brasil creció mucho desde la conformación del Mercosur. No exporta ni importa lo mismo que en los noventa; no podemos vender lo mismo que en esos años”, agrega.

Según Magariños, los envíos nacionales se concentran en el sur, sureste y la costa brasileña (20% en Río Grande do Sul y el resto en San Pablo y Río de Janeiro, con alguna participación marginal de Bahía). “El Producto Bruto Interno (PBI) brasileño creció fuerte, por ejemplo, en Mato Grosso y Goias, en el noroeste. Ambas regiones suman prácticamente lo mismo que Santa Catarina y los argentinos les vendemos US$100 millones a ellos y US$1.000 millones al sur; hay que concentrarse en nuevas regiones”.

Comerciar con Brasil: una economía sudamericana pujante

En tanto, Gustavo Perego, economista de la consultora Abeceb, y Gustavo Segré, consultor y socio de Center Group, coinciden en que Brasil jugará un rol crucial como impulsor de la actividad argentina. La baja de la tasa del 4,5% (habría dos reducciones más de 0,25% en el año) y la inflación dentro de la meta (alrededor del 4% anual) impactarán en el consumo masivo, generando más ventas de autos y línea blanca.

Abeceb estima que habrá un “impacto positivo sobre la Argentina; las exportaciones podrían llegar a US$11.000 millones, un 7% más en promedio interanual y las importaciones a US$10.000 millones, un 2% más. El superávit podría rondar los US$800 millones”.

No obstante, para Segré, la noticia es buena en términos generales, aunque ratifica que la Argentina viene perdiendo peso en las ventas a Brasil: en el 2000 representaba 12,25% de las importaciones globales, mientras que en 2019 bajó a 5,95%.

“Brasil y la Argentina se necesitan, pero es la Argentina la que tiene mucho más para ganar. Brasil se encamina hacia una mayor libertad económica y si la administración argentina no lo sigue, probablemente la deje de lado; no mantendrá la diplomacia estratégica”, sostiene el embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli.

 

Sectores estratégicos

Respecto a qué regiones explotar, Perego insiste en el norte y el noreste brasileño, donde habitan 50 millones de personas, una zona en la que las exportaciones locales tienen muy poca penetración, al igual que el empresariado. “Los estados de Bahía, Ceará, Río Grande do Norte y Espíritu Santo tienen capacidad de consumo; además, empezaron a desarrollar su frontera agrícola. Es una región a prestarle atención; los puertos están muy interesados y hay espacio para crecer”, apunta.

Según los especialistas, la falta de competitividad de los productos argentinos es el eje de la pérdida de presencia en el país vecino. Para Segré, hay tres situaciones que podrían ayudar. Una tiene que ver con que los productos registrados ante organismos estatales sean nuevamente inscriptos cuando pasan de un país al otro, lo que, según el consultor, conspira contra el artículo 1º del Tratado de Asunción, base de la creación del Mercosur.

El otro punto se vincula con el aspecto tributario, ya que las mercaderías deben recibir el mismo trato en todos los miembros del bloque comercial, pero tampoco se respeta. Por supuesto, otro ítem significativo es la desvalorización del peso en relación al real. Según datos de Center Group, desde el 31 diciembre de 2004 –cuando ambas monedas estaban casi iguales– hasta el 31 de diciembre último, la inflación brasileña acumuló un alza del 131,12% y la argentina, 3.297,1%.

Ante esta situación, Perego advierte que los empresarios argentinos deben analizar los ejes del crecimiento del socio para entender cuáles son las oportunidades que se abren. Con una mirada de mediano plazo, apunta a los commodities agroindustriales presionados por las cuencas agroexportadoras del país; a la cuenca del mineral de hierro; y a la energía, ya que Brasil quiere pasar de los actuales 3,5 millones de barriles de petróleo que produce a 10 millones en 10 años.

El exembajador indica que hay que continuar trabajando con la academia, con las cámaras empresarias y con los ciudadanos. En este sentido, afirma que durante su gestión se constituyeron tres polos de comercio en diferentes estados para “resolver problemas concretos de accesos a mercados”. Menciona, por ejemplo, la importación de langostinos desde la Argentina, que se logró por la labor con empresarios. “Hay que cultivar un lobby importador argentino, no solo con expresiones, sino también llevando la lista de lo que nos pueden comprar; lo hemos hecho y funciona”, añade.

 

Comercio heterogéneo

El impacto del comercio con Brasil sobre las economías regionales es bastante heterogéneo, puesto que sus compras están concentradas en Buenos Aires y en unas pocas provincias más. De acuerdo con el análisis del economista Jorge Day, la recuperación del socio mayor del Mercosur se traduce primero en bienes de consumo durable.

Day comparte con sus colegas que Brasil crecerá, mientras que, por el lado argentino, sostiene que es probable que se vaya encareciendo, no solo porque el dólar oficial se quede atrás respecto de la inflación, sino porque además aumentaron las retenciones. Cree que se ampliará la brecha entre el dólar oficial y el paralelo; si se da esa situación, contribuirá “a cerrar la economía, generando costos más altos en la Argentina”. La incógnita es si los locales podrán aprovechar la recuperación brasileña.

Las importaciones dependen principalmente de los ingresos y de cuán caro está Brasil con respecto al resto del mundo. Aunque la brasileña es una de las mayores economías del mundo, su dinámica de compras no fue buena en los últimos seis años. Hasta 2013, el gigante sudamericano tenía una economía pujante, pero después sufrió dos años de recesión y ahora se recupera lentamente.

 

Relación con el país vecino

Desde una perspectiva regional de las exportaciones argentinas a Brasil, se destaca por lejos Buenos Aires. El 31% de sus ventas al exterior van a Brasil, principalmente autos y, mucho más atrás, materias plásticas y trigo. Le sigue Río Negro (22%, casi todo peras y manzanas); Mendoza (22%, con ajo, vino y productos agroindustriales, como aceite de oliva); Córdoba (20%, autopartes, autos y trigo); Tucumán (17%, autopartes) y Misiones (17%, pasta para papel, basada en su actividad forestal).

El año pasado, además de la baja de exportaciones de autos argentinos, también hubo una caída en trigo (3%) y en el resto de los productos importados, salvo combustibles que aumentó un 4%. En la oferta de la región pampeana, hubo mayores ventas de malta, papas preparadas, harina de trigo y quesos. Algo similar sucedió con algunos productos del NEA, como la pasta de madera y el arroz. En tanto, en el Alto Valle exportaron menos en frutas, mientras que en Cuyo también fue un mal año para el ajo, el aceite de oliva y las ciruelas secas. Por último, en el NOA hubo un mejor desempeño en porotos.

Un sector que mejoraría este año es el del turismo. Sin embargo, el número de brasileños que llegan a la Argentina prácticamente se duplicó en una década. Aun así, la relación es carente para la Argentina, porque mientras llegan a Brasil 2.600.000 argentinos al año, hacia la Argentina viajan 1.100.000 brasileños.

En cuanto a las inversiones, Brasil invierte alrededor de US$16.000 millones en la Argentina, que generan unos 50.000 empleos directos. Por su parte, las empresas argentinas tienen un stock de inversiones en Brasil de alrededor de US$13.000 millones, equivalente a unos 40.000 puestos de trabajo.



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