ien años de actividad humana sin conciencia ambiental han sido suficientes para generar una de las mayores pérdidas de hábitat, ecosistemas y especies que se haya registrado en la historia. Hay quienes pueden ignorar las señales, pero para los amantes de la naturaleza, el paisajismo y la jardinería, es el momento oportuno de contribuir significativamente a la conservación de los distintos ecosistemas.
El paisajismo ecosistémico nació como una forma de hacer paisajismo y conservación a la vez. El pensamiento que hay detrás es simple y consiste en crear un jardín donde la asociación de especies no solo brinde placer visual y esté perfectamente adaptado a las condiciones del lugar, sino que además, genere las condiciones ideales para que la flora y la fauna local puedan ser preservadas.
No se trata de solo poner plantas al azar porque nos gustan, sino que se elige cada especie según el diseño y el espacio de nuestro jardín, pensando en maximizar el beneficio ambiental que éstos puedan generar, entendiendo el paisajismo como una forma de comunión con los ecosistemas que, generalmente, nos ceden parte de ellos para que podamos existir y habitar.
La utilización de plantas propias de la zona de donde estamos armando nuestro jardín no garantiza el éxito de un área verde. En parte sí, pero el diseño deberá ser cuidadoso, a fin de asegurar uno de los tópicos más importantes que tiene que ver con la continuidad de alimento; principalmente de néctar, polen, semillas y frutos. Será necesaria, entonces, una cuidadosa combinación de especies.
Un jardín deberá proveer de agua limpia para los insectos y animales que la necesitan, por lo que las piletas y estanques son muy bienvenidos, siempre y cuando cuidemos de elegir plantas que purifiquen el agua. Si el especio existe, pensar en construir una piscina natural. Ésta, como su nombre lo indica, es una piscina de baño, done el uso de químicos no es necesario, ya que la transparencia de sustancias inertes, plantas acuáticas y de toda la vida biológica que quiera habitarla.
Por último, no olvidar algunas zonas con montones de piedras o de ramas secas que pequeños reptiles y anfibios encuentren refugio. Con esto, nuestro jardín ecosistémico está construido, funcionando y listo para deleitarnos con naturaleza por muchas años siempre y cuando recordemos que nada se mantiene solo y que hay algunas prácticas del manejo que hay que llevar cabo.
En la naturaleza no existe recolección de la basura, por lo que ramas, podas y corte del césped deben incorporarse en el jardín, ya que esto ayudará a preservar nuestro suelo. Los pesticidas están absolutamente prohibidos, con lo cual se aconseja el diseño del jardín observando y seleccionando plantas resistentes a plagas y enfermedades.
Fertilizar está autorizado, siempre y cuando el producto, si es químico, sea de liberación lenta, en especial en suelos arenosos y zonas lluviosas. Debe hacerse los primeros años, cuando la fertilidad natural inicial no sea lo suficiente. Un jardín ecosistémico es una gran oportunidad de contribuir en forma real a la conservación ambiental.
Grandes ciudades como Londres están considerando transformarse en un inmenso parque nacional. No se trata de sacrificar belleza o resultados; solo de pensar de forma más generosa en lo que hasta ahora solo veíamos como un jardín.