a industria argentina sigue mostrando una actividad fabril a niveles muy bajos. En diciembre del año pasado, cerró con un promedio productivo de 56,9%, apenas levemente superior que el registrado en el mismo mes de 2018, cuando se ubicó en 56,6%.
Según el informe de uso de la capacidad instalada fabril que difundió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el porcentaje de utilización de la capacidad instalada en diciembre fue levemente superior al registrado en enero de 2019, cuando se había alcanzado el 56,2%, el nivel más bajo del año pasado.
Los datos del Indec desglosados por sectores indican que la industria de refinación de petróleo registró el más alto porcentaje de utilización de la capacidad instalada, con un porcentaje del 78,6%.
En orden descendente, le siguen: sustancias y productos químicos (68,8%), papel y cartón (68,1%), industrias metálicas básicas (66,1%), productos alimenticios y bebidas (63,3%), productos minerales no metálicos (57,2%), entre otros sectores que están por encima del promedio nacional del 56,9%.
Por debajo de ese nivel, se ubicaron los sectores de: tabaco (50,1%), edición e impresión (49,3%), productos de cauchos y plástico (44,7%), productos textiles (41,1%), metalmecánica (40%), y la industria automotriz (21,1%).
El bloque de alimentos y bebidas mostró un aumento de 4,4 puntos porcentuales en el nivel de uso de su potencial productivo en diciembre de 2019 en relación al mismo mes de 2018, cuando operó a una capacidad del 58,9%. Entre las razones del aumento, el Indec detectó que en diciembre del año pasado se produjo un incremento en la elaboración de carne vacuna y avícola, y también creció la molienda de cereales, oleaginosas y la producción de bebidas.
El indicador de la utilización de la capacidad instalada mide la proporción de las instalaciones fabriles efectivamente utilizadas, en un relevamiento mensual que realiza el Indec dentro de un universo que oscila entre 600 y 700 empresas de todo el país.