a sanción de una nueva Ley de Etiquetado de Alimentos generó un efecto inédito en Chile. El paquete de medidas aprobado por el Parlamento en 2016 provocó un impacto inmediato durante los 18 meses posteriores a la nueva norma y un avance provisorio en cuanto a elecciones más saludables por parte de los ciudadanos chilenos.
El fenómeno es analizado por especialistas de todo el mundo. De acuerdo a un estudio publicado en Plos Medicine, durante los meses posteriores a la nueva norma el consumo de bebidas azucaradas en Chile descendió un 25%, mientras que la Public Health Nutrition, revela que, tras la imposición de las nuevas restricciones establecidas en la ley, disminuyeron a la mitad los avisos de comida chatarra y bebidas azucaradas a nivel nacional.
La norma entró en vigencia a mediados de 2016 con la intención de proteger la salud de todos los chilenos. Chile es uno de los países con mayor índice de obesidad del mundo, donde tres de cada cuatro adultos y más de la mitad de los niños presenta sobrepeso u obesidad. En este contexto, las autoridades advirtieron que los costos médicos derivados por esta enfermedad consumirán un 4% del presupuesto total de salud del país.
Ante esta situación, la entonces presidenta Michelle Bachelet decidió impulsar la ley. “Es un señal muy prometedora de que hay políticas que, aplicadas en conjunto, se potencian mutuamente”, detalla Lindsey Smith Taillie, epidemióloga de la Universidad de Carolina del Norte y responsable de la investigación. La antesala de esta medida había sido en 2014, cuando el Parlamento estableció el aumento del 13% al 18% en los impuestos sobre las bebidas azucaradas.
Actualmente, la resistencia inicial de la industria alimentaria se fue diluyendo. Numerosas compañías multinacionales han optado por la reformulación de sus productos. “Nuestro compromiso en seguir trabajando con los gobiernos y otras partes involucradas para poner al alcance de los consumidores toda la información que necesitan para tener una dieta equilibrada”, expresa un comunicado del Concejo Internacional de las Asociaciones de Bebidas.
A través de este nuevo marco regulatorio se informa a los consumidores sobre los productos que superan los límites de nutrientes críticos establecidos por el Ministerio de Salud chileno. La norma incluye un paquete de medidas que establece la suba de impuestos, la modificación de envases, la prohibición de publicidad de comida chatarra entre las seis de la mañana y las diez de la noche y el etiquetado frontal con leyendas que contengan cantidades excesivas de grasas, sodio o azúcar. Según los expertos, los logos negros han tenido un rol crucial en el efecto positivo de la norma.
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Un monitoreo de los hábitos de compra de 2.000 hogares entre 2015 y 2017 reveló que la caída del consumo de bebidas azucaradas se estableció en grupos de diferentes estratos sociales, lo que indica una medida de amplio alcance a nivel nacional.
Esperando repetir el éxito de esta experiencia, países como Perú, Uruguay e Israel ya adoptaron el “etiquetado chileno” mientras se espera que Brasil y México se sumen en los próximos meses. “Este es apenas el principio de un cambio muy profundo para alentar la alimentación saludable”, concluyó Barry M. Popkin, nutricionista de la Universidad de Carolina del Norte.