é hospitalario. Cuando el forastero harto de caminar ponga en tu población su mirada como un cuerpo sobre los pellones del recado tendido en el campo, espéralo más allá del umbral de tu casa chata y fresca y ofrécele tu mano como un pregusto de abrigo, narra Ricardo Guiraldes en “Mi hospitalidad”, publicado en “El libro Bravo”. A sólo 110 km de la ciudad de Buenos Aires, San Antonio de Areco, es uno de los municipios bonaerenses con mayor desarrollo turístico de Argentina.
“Los esperamos en San Antonio de Areco. Una localidad turística que conserva su identidad gaucha, arquitectura y patrimonio, donde su gente se ocupa de perpetuar las raíces de un destino que respira identidad. Contamos con amplia propuesta hotelera y gastronómica variada y pluralista, sin perder la esencia del lugar”, comentó la directora de Turismo.
San Antonio de Areco tiene alma de pueblo y los gauchos honran la tradición todos los días. La historia arequera está en sus 11 museos, es artesanía en los talleres con destacados trabajadores de platería, cerámica, talabartería, telar criollo y soguería, artesanos que despliegan obras con herencia criolla. Areco es cultura y cada semana propone actividades gratuitas para visitantes y locales. Areco ofrece sabrosa comida servida en las pulperías, bares históricos y almacenes de ramos generales. Explorar a través de recorridad guiadas a pie o en bicicleta, excursiones con acampe y navegación en kayak río arriba, trekking y cabalgatas uniendo pueblos rurales, es una maravilla alternativa.
Encontrar la paz y el auténtico descanso es posible también en pueblos rurales. Vagues, a sólo 6 kilómetros de la ciudad cursa invitación para saborear exquisita gastronomía y perderse en sus calles de tierra y tranqueras de algunas estancias, en la vieja estación restaurada funciona un Centro de Interpretación Ferroviario con imágenes, objetos y testimonios de tiempos en que el tren marcaba la vida de los paisanos. Villa Lía, uno de los 28 Pueblos Turísticos Bonaerenses, seduce con pocas manzanas y una sola calle asfaltada, aunque no precisa más porque las típicas casonas de principios de siglo XX, el mágico Vía Crusis entre verde y la sabrosa gastronomía de “Las Argibay” completan ese día soñado junto a la tradición local.
Duggan es otro pueblo con gastronomía en parrillas con el tradicional asado criollo, la antigua estación de ferrocarril, la centenaria panadería de las famosas “tortas negras” y la Capilla San Juan Bautista junto a su Fiesta Patronal de San Juan Bautista que en junio convoca a la misa, desfiles, muestras de destrezas criollas, bailes con música en vivo y el cierre nocturno con la procesión de antorchas. “Se hospitalario. Y cuando se vaya llevará consigo el regalo de tu hermandad que mejora al hombre”, concluye así “Mi hospitalidad” de Ricardo Guiraldes.
SuperCampo