Desarrollo Económico & Social / Agricultura Familiar

La granja familiar como sustento para una forma de vida natural

Acompañada por el Programa ProHuerta del MSyDS y el INTA, Granja “5 Gurises” elabora alimentos agroecológicos diversificando e incrementando sus producciones

La granja familiar como sustento para una forma de vida natural

La granja “5 Gurises” es un emprendimiento familiar ubicado al noroeste de la provincia de Entre Ríos, en Colonia Mabragaña, a 25 km de la ciudad de Colón. Walter y su esposa Erica son quienes la llevan adelante, y forman parte del Grupo de Abastecimiento Local (GAL) “Horticultores diversificados de Colón”, con una participación muy activa dentro del grupo.

“Yo me vine a vivir acá hace 10 años, después de haber estudiado y trabajado en Buenos Aires. Había surgido la posibilidad de mudarme al campo porque mi papá había comprado un campo de 13 ha, así que me vine para acá… un poco en búsqueda de lo que podía hacer”. Expresa Walter con gran emoción, y agrega: “busqué la forma de sustentarme acá porque estaba convencido de que quería quedarme a vivir en el campo y en ese tiempo de búsqueda me llegó mucha información del INTA y del ProHuerta con los que me guiaba para hacer la primera huertita que hice, y después empecé con las ponedoras, con un galpón, y frutales a la vuelta. La idea siempre fue esa, la de diversificar e ir trabajando en lo que ahora se llama agroecología”, explica.

El programa ProHuerta y el INTA los acompaña y asesora desde hace varios años, brindándole semillas y variedades saneadas de batatas. Con gran voluntad llevan adelante su huerta donde cultivan gran diversidad de hortalizas como rúcula, lechuga, mizuna, batatas, berenjenas, repollos, remolachas, acelga, plantas de zapallo gigante entre otras; además tienen nogales, naranjos, mandarinos, durazneros, un ciruelo y un cerezo, maipa y algunos árboles nativos.

En cuanto a animales, tienen 450 gallinas coloradas en pastoreo, en un pastizal natural mejorado con especies leguminosas como Lotus corniculatus; y crían gansos y ovejas para la autoproducción de carne. El campo, además, cuenta con un tajamar de 1500 metros cuadrados actualmente utilizado como bebedero para las ovejas, y también como espacio recreativo, ya que está ubicado en un bajo natural del campo, ahora convertido en un humedal.

Los suelos predominantes del predio son vertisoles, pero gracias al manejo que han venido realizando a lo largo de los años con aportes de materia orgánica compostada (bocashi y estiércol de ovejas compostado), han logrado mejorar la estructura del mismo.

Una cuestión destacable en este trabajo que realizan a diario es que Walter y Erica se encargan de producir sus bioinsumos, basándose en el calendario biodinámico para planificar sus tareas en el campo.

“Estoy muy inmerso en el territorio acá donde vivo, y siempre estuve muy atento al ambiente, a las cosas que suceden, a la luna, al clima, a la intensidad de los inviernos, de las lluvias en verano y cómo se van generando esos ciclos”, expresa el productor.

En cuanto a la comercialización de su producción, en principio, promocionan lo producido a través de redes sociales. Semanalmente preparan bolsones de verduras que luego distribuyen a domicilio a sus clientes en la zona.

Walter y Erica reivindican su elección de vivir en el medio rural, con el esfuerzo, la energía y la dedicación que ello implica, disfrutando de ver a sus hijas crecer en un entorno natural al que cuidan, respetan e integran.

 

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